martes 24 de marzo de 2026 10:41 am
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Zona Colonial: donde el turismo se refresca con el sabor eterno del frío frío (yun-yun)

Julio:  “Tengo casi 40 años aquí en la Zona Colonial y casi 30 vendiendo frío frío. He visto todo cambiar. Ahora hay más dominicanos viniendo, más turistas también. Esto está más organizado, más seguro y más bonito. Y esto no se va a detener… esto va a seguir creciendo, y nosotros con la zona.” Sus palabras reflejan no solo experiencia, sino una visión clara del futuro: una Zona Colonial en expansión, donde el crecimiento turístico impulsa también a quienes han sido parte de su historia.

Por José Zabala, creador de contenido

Santo Domingo, República Dominicana. En la histórica Zona Colonial, específicamente en la intersección de la calle Mercedes esquina Meriño, el pasado y el presente convergen en una escena vibrante donde el turismo, la seguridad y la cultura popular se entrelazan con naturalidad. Caminar hoy por sus calles es presenciar una transformación palpable: turistas desplazándose con maletas a cualquier hora, familias dominicanas redescubriendo su patrimonio y comerciantes tradicionales operando con orden y orgullo en un entorno renovado.

En este escenario aparece Julio simplemente Julio, como él mismo insiste, un vendedor independiente que cuenta con casi cuatro décadas en la Zona Colonial y casi tres décadas dedicadas a la venta de frío frío, convirtiéndose en una figura emblemática del paisaje humano de la zona. Legalmente establecido, respetado por clientes y colegas, representa la dignidad del trabajo independiente bien organizado en una ciudad que avanza.

El arte del frío frío -yun-yun: precisión, economía y espectáculo

Julio no solo vende frío frío o yun-yun, como se le conoce de forma más jocosa, él domina su arte. Y lo explica con una claridad que mezcla técnica y experiencia:

“Para hacer un buen frío frío -yun-yun hay que guayar el hielo mirando hacia abajo.”

Esa técnica no es casual. Según Julio, mirar hacia abajo le permite concentrarse completamente en la textura del hielo y en la precisión del raspado, evitando distracciones mientras escucha al cliente y ajusta los sabores que cada persona solicita.

Además, en tiempos donde el hielo ha subido de precio, esta técnica tiene un impacto directo en su economía:

          •        Optimiza el uso del hielo

          •        Reduce desperdicios

          •        Mejora su costo operativo

“Así se ahorra”, afirma Julio, mientras sus manos se mueven con una elegancia que atrapa la atención de los clientes. Muchos se detienen a observar el proceso, convirtiendo cada preparación en un pequeño espectáculo callejero donde el hielo se transforma en arte.

Sabores que cuentan historias.

El frío frío sigue siendo una de las bebidas más queridas en la República Dominicana, tanto por locales como por turistas. Julio comparte cuáles son los favoritos del público:

          •        Fanfresca (el más vendido)

          •        Coco

          •        Menta

          •        Limón (aunque ha bajado ligeramente)

          •        Chinola (maracuyá)

          •        Tamarindo

          •        Cereza

          •        Uva

          •        Piña

          •        Cola roja

A estos se suman otros sabores tradicionales que siguen siendo tópicos en el gusto dominicano, permitiendo combinaciones personalizadas según el cliente. Cada vaso es único, construido en diálogo directo entre Julio y quien lo consume.

Y hay un público especial: los estudiantes. Para ellos, no existe temporada. Durante todo el año encuentran en el frío frío una opción accesible, refrescante y cercana.

Seguridad y dinamismo: la nueva Zona Colonial.

Uno de los aspectos más destacados es el cambio en la seguridad y el orden urbano. Hoy, la Zona Colonial proyecta confianza. Turistas caminando con equipaje, explorando sin temor, trasladándose libremente incluso en horarios nocturnos.

Este avance responde a esfuerzos institucionales impulsados por el Ministerio de Turismo de la República Dominicana, que han promovido la restauración, el embellecimiento y la organización del espacio público.

El resultado es una zona más viva, más limpia y más accesible, comparable según muchos visitantes con ciudades europeas como Madrid en términos de experiencia urbana.

Más que turismo: identidad compartida.

La Zona Colonial ha dejado de ser solo un destino turístico. Hoy es también un espacio para el dominicano, donde convergen distintas generaciones y realidades.

Aquí, el frío frío no es solo una bebida: es memoria, cultura y conexión. Es el punto donde lo simple se vuelve significativo.

Una ciudad que avanza con su gente.

Julio no solo observa los cambios, los vive todos los días desde su esquina de trabajo. Con la sabiduría de quien ha visto evolucionar la zona durante décadas, comparte una reflexión que resume el momento actual:

“Tengo casi 40 años aquí en la Zona Colonial y casi 30 vendiendo frío frío. He visto todo cambiar. Ahora hay más dominicanos viniendo, más turistas también. Esto está más organizado, más seguro y más bonito. Y esto no se va a detener… esto va a seguir creciendo, y nosotros con la zona.” Sus palabras reflejan no solo experiencia, sino una visión clara del futuro: una Zona Colonial en expansión, donde el crecimiento turístico impulsa también a quienes han sido parte de su historia.

Una ciudad que avanza sin perder su esencia. Julio, con su técnica, su disciplina y su cercanía, encarna el equilibrio entre tradición y modernidad. Su trabajo no solo refresca: cuenta una historia.

En cada yun-yun servido bajo el sol caribeño, hay una muestra clara de que la Zona Colonial no solo se está transformando… se está reafirmando. Y en ese proceso, sigue siendo —como siempre— profundamente dominicana.

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