El creador de contenido considera que “Big Papi” pudo haber sido malinterpretado, pero entiende que una figura de su dimensión debe medir cuidadosamente sus expresiones sobre las mujeres y respetar las decisiones personales que estas toman en las redes sociales.
Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– David Ortiz no es cualquier figura pública. “Big Papi” es uno de los dominicanos más reconocidos internacionalmente, miembro del Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown, tres veces campeón de la Serie Mundial con los Medias Rojas de Boston, diez veces seleccionado al Juego de Estrellas y autor de 541 cuadrangulares durante una carrera extraordinaria que lo convirtió en símbolo de orgullo para millones de dominicanos.
Su legado deportivo está fuera de discusión. Precisamente por el tamaño de esa figura considero que David debe tener mucho cuidado cuando entra en temas tan sensibles como la forma en que una mujer decide vestirse, expresarse o presentarse en las redes sociales.
Durante una reciente entrevista con El Dotol Nastra, Ortiz habló sobre mujeres que publican fotografías sensuales en las plataformas digitales y utilizó la conocida expresión “el que no enseña no vende”. A partir de ahí desarrolló su punto de vista sobre la exposición femenina en las redes sociales.
Sus palabras provocaron numerosos comentarios y fueron recogidas por diferentes medios de comunicación de la República Dominicana.
Quiero dejar algo muy claro: puedo entender que David Ortiz haya sido malinterpretado.
La entrevista fue divertida, espontánea y refrescante. En una conversación de ese tipo pueden surgir expresiones coloquiales que posteriormente, cuando se reproducen de manera independiente, pueden adquirir una dimensión distinta de la intención original de quien las pronunció.
Pero David tiene que comprender otra realidad: ya él no habla solamente como David Ortiz. Habla “Big Papi”, una figura mundial, miembro del Salón de la Fama y referente para miles de jóvenes dentro y fuera de la República Dominicana.
Por eso mi mensaje es sencillo:
“David, bájale el fuego a la estufa cuando te refieras a la mujer en temas que no aportan”.
No necesitas entrar constantemente en debates sobre cómo una mujer debe vestirse, qué fotografía debe publicar o cuánto de su cuerpo decide mostrar.
Tienes derecho a expresar tu opinión como cualquier ciudadano. Pero una mujer adulta también tiene derecho a tomar sus propias decisiones sobre su imagen y sus redes sociales. Publicar una fotografía sensual, por sí solo, no permite establecer cuáles son sus intenciones, sus valores ni mucho menos su dignidad como persona.
La conversación tomó todavía más fuerza cuando Yeribel, pareja de Ortiz, publicó una fotografía acompañada de un mensaje en el que sostuvo: “Postear una fotito sexy no necesariamente significa que estemos ‘vendiéndonos’. Postea lo que quieras y sé tú, mamasotaaa”.
¿Cómo pudiera interpretarse el mensaje de Yeribel? Por la cercanía entre ambas publicaciones y por el contenido de sus palabras, podría interpretarse como una manera de marcar distancia frente a la opinión expresada por Ortiz y defender el derecho de una mujer a publicar una fotografía sensual sin que eso signifique que se esté “vendiendo”. Incluso podría leerse como un mensaje de autonomía: cada mujer decide cómo mostrarse en sus redes. Sin embargo, esa lectura es una interpretación del contexto público y no permite afirmar cuáles fueron las intenciones personales de Yeribel.
Numerosos usuarios y medios interpretaron aquella publicación precisamente como una respuesta a las declaraciones de Ortiz. Debe quedar claro que esa es una interpretación surgida en el debate público y no una afirmación de este autor sobre las intenciones personales de Yeribel.
Y ahí está precisamente la enseñanza.
David Ortiz merece respeto por todo lo que representa. Pero el respeto también significa reconocer la libertad de los demás.
Una mujer discreta merece respeto. Una mujer que publica una fotografía en traje de baño también merece respeto. Una mujer que decide no publicar fotografías merece exactamente el mismo respeto.
La ropa, una fotografía o una publicación en una red social no pueden convertirse automáticamente en una medida del valor, la moral o la dignidad de una mujer.
David Ortiz tiene una dimensión demasiado grande para permitir que comentarios de este tipo desvíen la conversación de todo lo positivo que representa.
He coincidido personalmente con David solamente una vez, en un estadio, y ni siquiera tengo una fotografía con él. Durante sus años en Boston escribí algunos artículos críticos porque entendía que ciertas expresiones suyas podían manejarse mejor. Con el tiempo, David terminó siendo todavía más grande de lo que muchos imaginábamos.
Por eso esto no es un ataque contra David Ortiz. Es una reflexión dirigida precisamente a una figura que tiene muchísimo que proteger.
Big Papi ya está en Cooperstown. Su nombre está escrito en la historia. No necesita ganar todos los debates de las redes sociales.
A veces la grandeza también consiste en saber qué tema abordar, cómo abordarlo y cuándo dejar que cada persona viva su vida.
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José Zabala
Creador de contenido y editor en jefe de ZabalaAlDia.com
















