jueves 5 de noviembre de 2026 10:57 am
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¡Las habichuelas salieron más caras por culpa de la tarjeta! De $7.00 a $7.93: ¿qué está pagando el consumidor en Nueva York?

¡Ni el arroz blanco se salvó! Dos potecitos de habichuelas y un arroz blanco cuestan $7.00, pero al pagar con tarjeta la cuenta sube a $7.93. Son 93 centavos adicionales, equivalentes al 13.29 % del precio original. De esa diferencia, aproximadamente 62 centavos corresponden al impuesto sobre ventas de Nueva York y 31 centavos quedan por explicar. ¿Es un recargo por tarjeta? ¡El consumidor merece saberlo!

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– Comprar comida en un restaurante de la comunidad puede terminar con una sorpresa inesperada. Usted pide un potecito de habichuelas rojas por dos dólares, otro de habichuelas negras por dos dólares y un arroz blanco por tres dólares. Calcula que gastará siete dólares, pero cuando llega a la caja y pasa su tarjeta de crédito descubre que el total subió a $7.93.

La diferencia es de 93 centavos, equivalente al 13.29 % del precio original. Sin embargo, es importante aclarar que no todo ese dinero necesariamente corresponde a un recargo por utilizar la tarjeta.

En la ciudad de Nueva York, el impuesto sobre las ventas aplicable a las comidas preparadas es del 8.875 %. Por lo tanto, sobre una compra de $7.00, el impuesto sería aproximadamente de 62 centavos. Los otros 31 centavos podrían corresponder a un cargo adicional que el establecimiento debe explicar.

¡Ahora sí, saquemos la cuenta clara! ¿De dónde salen los $7.93?

El desglose ilustrativo de esta compra sería el siguiente:

  • Potecito de habichuelas rojas: $2.00
  • Potecito de habichuelas negras: $2.00
  • Arroz blanco: $3.00
  • Subtotal de los alimentos: $7.00
  • Impuesto sobre ventas de NYC (8.875 %): $0.62
  • Diferencia adicional por aclarar: $0.31
  • Total pagado: $7.93

Los alimentos cuestan $7.00. El impuesto sobre ventas de Nueva York equivale aproximadamente a 62 centavos, lo que eleva la cuenta a $7.62. Sin embargo, al pasar la tarjeta, el consumidor termina pagando $7.93.

¿De dónde salen los otros 31 centavos? Si corresponden exclusivamente al uso de la tarjeta, representarían un recargo del 4.43 % sobre los $7.00 de comida. El consumidor tiene derecho a solicitar una explicación detallada antes de pagar.

Es importante aclarar que este desglose es un ejemplo basado en los importes indicados. Sin revisar el recibo no se puede confirmar que los 31 centavos correspondan realmente a un recargo por tarjeta. El cálculo definitivo también podría variar ligeramente según el tratamiento tributario aplicable a los cargos adicionales.

Ahora imaginemos una compra de $500. Si se aplicara un recargo del 4.43 %, el consumidor pagaría aproximadamente $22.15 adicionales, aparte de los impuestos correspondientes. Una cantidad que merece una explicación clara antes de realizar el pago.

Cada vez más consumidores expresan inquietudes por los cargos que aparecen cuando pagan con tarjetas en restaurantes, bodegas, cafeterías y otros establecimientos. Muchos desconocen si se trata de impuestos oficiales, costos de procesamiento o recargos establecidos por el negocio.

¿Es legal cobrar más por utilizar una tarjeta de crédito?

La legislación del estado de Nueva York permite determinados recargos por tarjetas de crédito, pero establece condiciones claras.

Desde el 11 de febrero de 2024, los comercios deben informar previamente el precio total que pagará el consumidor con tarjeta de crédito. No basta con anunciar que se cobrará un porcentaje adicional al llegar a la caja.

Además, el recargo no puede superar el costo real que el negocio paga por procesar la transacción.

Es importante distinguir entre el impuesto oficial sobre las ventas y los cargos por procesamiento. El impuesto se aplica a las compras sujetas a tributación independientemente de que el consumidor pague en efectivo o con tarjeta.

¿Cuánto paga realmente un comercio por procesar una tarjeta?

Generalmente, los comercios pagan a las compañías procesadoras de tarjetas de crédito una comisión que suele oscilar entre el 1.5 % y el 3.5 % por transacción, aunque puede variar según el banco, el tipo de tarjeta, el contrato y el sistema utilizado. Algunos procesadores también cobran una cantidad fija, por ejemplo, entre 10 y 30 centavos por operación.

Para comprenderlo mejor, una empresa conocida como Square publica una tarifa de referencia de 2.6 % más 15 centavos por una transacción presencial con tarjeta en su plan gratuito. En una compra de $7, eso representaría aproximadamente 33 centavos por procesamiento.

Esto no significa que todos los establecimientos paguen esa misma comisión. Sin embargo, sirve como referencia para comprender cuánto podría costarle al comerciante aceptar un pago electrónico.

¿Y cómo puede comprobarlo el consumidor? Normalmente, el cliente no tiene acceso al contrato del comerciante con su procesador de pagos. Sin embargo, puede solicitar un recibo detallado, preguntar cuánto corresponde al impuesto sobre ventas y cuánto al recargo por tarjeta, y presentar una queja ante Protección al Consumidor si sospecha un cobro excesivo.

Las autoridades pueden investigar si el establecimiento está cumpliendo con las disposiciones legales.

¿Y dónde están los letreros que informan al consumidor?

Una de las principales preocupaciones es que muchas personas no observan información suficientemente visible sobre las diferencias entre pagar en efectivo y utilizar una tarjeta.

Los comercios deben presentar los precios de manera clara, para que el cliente conozca cuánto pagará antes de completar su compra.

La transparencia evita sorpresas y protege tanto al consumidor como al propietario del establecimiento.

No convierta una diferencia de centavos en una discusión

Este artículo no busca criticar a los restaurantes ni enfrentar a los consumidores con los empleados de atención al cliente.

Muchas veces, quien trabaja en la caja simplemente cumple las instrucciones del negocio y no tiene autoridad para modificar los cargos.

Lo recomendable es preguntar con respeto, solicitar el recibo y pedir una explicación cuando el total no coincida con lo esperado.

También es importante que los propietarios orienten a sus empleados y comuniquen correctamente sus políticas de precios. Una información clara puede evitar discusiones y situaciones incómodas.

Conozca sus derechos antes de pagar

Los consumidores pueden solicitar información sobre los cargos adicionales y presentar una queja ante las autoridades cuando consideren que se está incumpliendo la legislación.

En la ciudad de Nueva York pueden comunicarse con el 311. A nivel estatal, la División de Protección al Consumidor ofrece orientación sobre estas prácticas comerciales.

Reflexión final: No se trata solamente de los 93 centavos. Se trata del derecho a saber cuánto cuesta realmente lo que compramos. Si el arroz cuesta tres dólares y las dos habichuelas cuestan cuatro, el consumidor debe saber que los impuestos pueden aumentar la cuenta y que cualquier otro cargo también debe estar claramente informado.

La transparencia beneficia a todos: consumidores, comerciantes y empleados de atención al cliente.

Que la sorpresa esté en el sabor de las habichuelas, no en el monto que aparece en la máquina de cobrar.

Fuentes: Departamento de Estado de Nueva York, División de Protección al Consumidor; Ley General de Negocios de Nueva York, sección 518; Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de NYC; Departamento de Impuestos y Finanzas del Estado de Nueva York; tarifas públicas de procesamiento de Square.

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