Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– Cuando el dinero no alcanza, pedir prestado puede ayudar a cubrir una emergencia o reorganizar varias deudas. Pero también compromete ingresos futuros. Que aumenten los préstamos personales no significa necesariamente que haya una recesión: puede indicar que algunos hogares necesitan dinero para enfrentar gastos o imprevistos.
Un estudio de TransUnion encontró que en Estados Unidos se originaron 7.6 millones de préstamos personales sin garantía en el cuarto trimestre de 2025, un aumento de 21.7 % frente al mismo período del año anterior. Parte del crecimiento se relacionó con personas que buscaban aliviar presiones de efectivo, consolidar saldos o financiar compras grandes. Para el segundo trimestre de 2026, los saldos de esos préstamos alcanzaron un récord de US$281,000 millones. Las originaciones son préstamos concedidos y no equivalen al total de solicitudes.
En República Dominicana, la Superintendencia de Bancos informó que la cartera bancaria creció 9.5 % en 2025 y que los créditos de consumo —sin incluir tarjetas— representaban el 21.4 % de la cartera. Estos datos muestran el peso del crédito, aunque no indican cuántas solicitudes individuales de préstamos personales se hicieron.
Análisis de un economista: endeudarse no siempre significa tener problemas financieros. Los ingresos pueden no coincidir con los gastos y también pueden surgir imprevistos. La deuda se vuelve preocupante cuando supera la capacidad de pago o se necesita un préstamo nuevo para cubrir cuotas anteriores.
¿Banco, prestamista particular o alguien cercano?
No hay una respuesta igual para todos. Un banco o una entidad financiera formal puede ofrecer condiciones por escrito y permite comparar intereses, cargos y plazos. Un amigo o familiar quizá pueda prestar con menos intereses o más flexibilidad, pero es conveniente acordar por escrito el monto, las fechas de pago y qué ocurrirá si surge una dificultad. La falta de claridad puede causar tensiones y problemas económicos.
Lo más favorable es el préstamo con el menor costo total, condiciones claras y cuotas que quepan en el presupuesto. Antes de aceptar, compare la tasa, las comisiones y cuánto devolverá en total. Un préstamo de alguien cercano puede convenir si es de bajo costo y ambas partes entienden el acuerdo; una entidad formal puede ser mejor si ofrece términos razonables y transparentes. Desconfíe de cargos que no se explican y evite tomar deuda nueva solo para aplazar otra.
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