miércoles 14 de enero de 2026 06:34 am
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“Alerta para la industria según estudio: la televisión pierde terreno frente al teléfono inteligente, la radio y las plataformas digitales”

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– El mundo está viviendo una transformación acelerada en la forma en que las personas consumen información y entretenimiento. Las pantallas han cambiado, los hábitos también, y la televisión que durante décadas fue la reina indiscutible de los medios— enfrenta hoy uno de los mayores desafíos de su historia.

Según estudios globales de consumo mediático, cada año menos personas ven televisión tradicional, mientras aumenta el tiempo dedicado al uso del teléfono inteligente, las plataformas de streaming y las redes sociales. El fenómeno es universal, afecta tanto a grandes cadenas como a canales locales, y ha encendido las alarmas en la industria publicitaria y de producción audiovisual.

 La caída del consumo televisivo

El descenso es claro. En promedio, los jóvenes entre 18 y 34 años son quienes menos televisión tradicional ven. Prefieren contenidos rápidos, personalizados y disponibles a la carta en sus celulares. En cambio, los mayores de 55 años siguen siendo el grupo que más tiempo dedica al televisor, manteniendo un hábito arraigado que combina información, entretenimiento y rutina.

Un experto en medios consultado (que prefirió mantener el anonimato) lo explicó así:

“El público joven ya no espera un horario ni un canal. Quiere elegir, adelantar, pausar y compartir. La televisión perdió su exclusividad como fuente de información y entretenimiento. Hoy, el teléfono inteligente es el verdadero control remoto de la vida cotidiana.”

 El impacto del teléfono inteligente

El teléfono inteligente se ha convertido en el medio más influyente del siglo XXI. Su portabilidad, conectividad y variedad de contenidos han desplazado a la televisión del centro del hogar. Desde allí se accede a series, noticieros, eventos deportivos, música, podcasts, redes sociales y publicidad dirigida.

Su impacto es tan grande que muchos consumidores reconocen que ya no encienden el televisor:

“Ya no veo televisión, todo lo tengo en el celular. Sigo las noticias en redes y las series en streaming,” comentó un joven de 24 años.
“Solo prendo la televisión para ver deportes o algún noticiero, pero paso el resto del día en el teléfono,” señaló una profesional de 36 años.
“La tele la dejo encendida por costumbre, pero mi atención está en el móvil,” confesó un adulto de 49 años.

La radio mantendrá su vigencia en el siglo XXI: el poder de la voz sigue vivo.

En un mundo dominado por pantallas, notificaciones y algoritmos, la radio sigue viva. A pesar del auge de los teléfonos inteligentes, las redes sociales y las plataformas de streaming, este medio centenario mantiene su vigencia y credibilidad como una de las formas más cercanas, confiables y humanas de comunicación.

A lo largo del tiempo, muchos pronosticaron su desaparición. Sin embargo, la radio ha demostrado una capacidad de adaptación asombrosa: migró a internet, se transformó en pódcast, llegó a las aplicaciones móviles y sigue siendo la compañía diaria de millones de personas.

 Publicidad y resultados: ¿Quién lidera?

El cambio en los hábitos también transformó el mercado publicitario. Las empresas han reducido su inversión en televisión abierta y por cable, redirigiendo presupuestos hacia plataformas digitales donde la medición de resultados es inmediata y personalizada.

En términos de impacto publicitario:

  • La televisión conserva fuerza en campañas masivas, eventos deportivos y lanzamientos nacionales.
  • La radio se mantiene estable por su cercanía y credibilidad, especialmente en segmentos adultos y rurales.
  • El teléfono inteligente y las redes sociales lideran en efectividad, alcance y segmentación.

El experto consultado advirtió:

“La publicidad televisiva ya no garantiza la visibilidad que ofrecía hace una década. Hoy las marcas buscan precisión, datos y resultados inmediatos. El celular ha democratizado la publicidad, pero también la ha vuelto más competitiva.”

 Las plataformas digitales: ¿nueva televisión global?

Plataformas como YouTube, Netflix, TikTok, Instagram, Facebook, X, LinkedIn, Prime Video y otras, redefinieron la idea de televisión. No solo ofrecen contenido, sino también participación, interacción y algoritmos que adaptan cada experiencia al usuario. El poder ya no está en la señal, sino en la atención.

Los jóvenes no ven “canales”, ven “creadores”. Los horarios ya no importan; lo relevante es la disponibilidad, la conexión emocional y el formato breve. Las plataformas digitales se convirtieron en la nueva televisión sin antena, donde la audiencia elige y las marcas se disputan segundos de atención.

 ¿Desaparecerán los canales tradicionales?

Aunque algunos analistas temen su extinción, la televisión no desaparecerá, pero sí cambiará radicalmente su modelo. Las cadenas deberán adaptarse a un público híbrido que consume desde múltiples dispositivos y plataformas. El reto está en integrar lo tradicional con lo digital, y ofrecer contenido interactivo, multiplataforma y en tiempo real.

El experto concluyó:

“La televisión tiene futuro, pero no como la conocemos. Debe dejar de competir con los celulares y aprender a convivir con ellos. Su salvación está en reinventarse, en digitalizarse y en recuperar la confianza del público a través de contenido útil, humano y auténtico.”

 El futuro: una pantalla para todos

El futuro de los medios apunta hacia la convergencia total. No habrá televisión, radio o internet como compartimentos separados, sino una experiencia integrada donde todo ocurre en la misma pantalla.

La televisión se enfrentará a una dura batalla por relevancia, pero su esencia contar historias y conectar emociones seguirá viva, aunque en formatos más breves, interactivos y adaptados al lenguaje de la era digital.

En este nuevo escenario, el teléfono inteligente se ha convertido en el medio dominante, la radio se mantiene firme por su conexión humana, y la televisión busca reinventarse antes de perder definitivamente su voz en el mundo de las pantallas.

La revolución tecnológica no mató a la televisión, pero la obligó a evolucionar. La pregunta ya no es cuántas personas la ven, sino cómo lograr que la vuelvan a mirar.
Porque en un mundo donde todos llevan una pantalla en el bolsillo, el verdadero desafío no es transmitir… sino mantener la atención.

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