domingo 1 de marzo de 2026 05:05 am
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Algunos dominicanos preocupados porque su Navidad no ha llegado del exterior

Por José Zabala

En distintos barrios y comunidades de la República Dominicana se escucha, cada diciembre, una frase recurrente: “este año la Navidad no ha llegado del exterior”. Para algunos hogares, la ausencia o reducción de remesas, regalos o visitas desde fuera del país genera preocupación, expectativas frustradas y, en ocasiones, tensión familiar. Sin embargo, la realidad es más compleja y merece una mirada equilibrada.

Las razones detrás de la preocupación

No se trata solo de voluntad. En muchos países donde residen dominicanos especialmente Estados Unidos, España y algunas naciones de Europa la economía ha experimentado presiones claras:

  • Alto costo de vida (alquileres, seguros, alimentos).
  • Inflación persistente y tasas de interés elevadas.
  • Inestabilidad laboral en sectores clave donde trabaja la diáspora.
  • Mayores gastos familiares (educación, salud, cuidado de envejecientes).

Estas condiciones han obligado a miles de dominicanos en el exterior a priorizar lo esencial, ajustando envíos y gastos extraordinarios de fin de año.

La economía donde vive la diáspora también cuenta

Es importante recordar que los dominicanos en el exterior no viven en una burbuja. Pagan impuestos, sostienen hogares, envían remesas cuando pueden y, aun así, mantienen un aporte constante a la economía dominicana. La diáspora sigue siendo un pilar:

  • Económico: remesas que sostienen consumo, educación y salud.
  • Cultural: promoción de la identidad dominicana en festivales, música, gastronomía y tradiciones.
  • Social: apoyo a causas comunitarias y familiares, incluso en años difíciles.

No todos dependen del exterior

Un punto clave del debate es reconocer que no toda la Navidad dominicana depende del exterior. El país tiene:

  • Economía local activa (comercio, turismo interno).
  • Emprendimientos familiares.
  • Redes comunitarias y solidarias.
  • Tradiciones que no requieren grandes gastos para celebrarse.

La Navidad también es encuentro, fe, familia y comunidad, más allá del monto de una remesa.

Voces desde el país

Tres dominicanos comparten cómo viven esta realidad:

Rosa Martínez (Santiago):
“Claro que uno espera ayuda, pero entendemos que afuera también están pasando trabajo. Aquí hemos aprendido a celebrar con lo que hay.”

Juan Carlos Pérez (San Cristóbal):
“Antes llegaban regalos y dinero; ahora llega menos. Pero la familia sigue unida. Eso es lo más importante.”

María Elena Gómez (Santo Domingo Este):
“No podemos depender siempre del que está fuera. La Navidad también se hace aquí, con esfuerzo propio.”

Una mirada más justa

La expectativa de que “la Navidad llegue del exterior” debe convivir con una comprensión realista del contexto global. La diáspora no ha dejado de amar ni de aportar; simplemente enfrenta desafíos similares a los que vive gran parte del mundo.

La Navidad dominicana no se mide solo en dólares o regalos, sino en solidaridad, comprensión y unión. Reconocer el esfuerzo del dominicano en el exterior y fortalecer la autosuficiencia local son pasos necesarios para vivir unas fiestas más equilibradas y humanas.

Por José Zabala, creador de contenido:
Promoviendo el arte, los símbolos patrios, la cultura y el orgullo dominicano en la diáspora.

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