jueves 5 de noviembre de 2026 16:41 pm
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¡Antes los niños se dormían con una canción de mamá; ahora se duermen con un celular y hasta le piden el cargador!

¡La tecnología llegó, pero el amor no necesita wifi! Antes, un niño decía: “Mami, cántame otra”. Hoy, algunos dicen: “Mami, ponme otro video”. Los teléfonos y las tabletas pueden ser útiles, pero nunca deben sustituir las canciones de cuna, los cuentos, las caricias y la atención de los padres.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– ¡Cómo han cambiado los tiempos! Antes, cuando un niño no quería dormir, aparecía mamá cantando, papá contando un cuento o la abuela inventando una historia que nunca terminaba. Hoy, en muchos hogares, el pequeño recibe un teléfono inteligente o una tableta y, en lugar de pedir otra canción, pregunta: “¿Dónde está el cargador? ¡Se me está acabando la batería!”

Aquellas canciones de cuna, como “Duérmete, mi niño”, formaban parte de la cultura familiar. No había que pagar internet, comprar aplicaciones ni recordar contraseñas. Bastaban una voz cariñosa, unos brazos y mucha paciencia. Y cuando mamá no podía, aparecía la abuela con su repertorio completo.

¿Los niños pobres reciben más canciones y los ricos más tabletas?

La pregunta resulta interesante desde el punto de vista sociológico. ¿Será que las familias de menores recursos conservan más la tradición de cantarles a sus hijos, mientras las de mayores ingresos recurren a la tecnología?

No necesariamente. El cariño no tiene clase social y las canciones de cuna tampoco. Hay hogares humildes donde el celular se ha convertido en la niñera moderna, mientras familias acomodadas mantienen la costumbre de leer cuentos, cantar y acompañar a sus hijos hasta que se duermen.

La diferencia puede estar en el tiempo disponible, las jornadas laborales, las costumbres, la educación familiar y el acceso a dispositivos. Una madre que llega agotada de trabajar puede encontrar en la pantalla unos minutos de descanso, aunque eso no sustituya el contacto afectivo.

¿Qué estamos perdiendo culturalmente?

Las canciones de cuna transmiten tradiciones, palabras, recuerdos y sentimientos de una generación a otra. Muchas personas adultas todavía recuerdan la voz de su madre o de su abuela cantándoles antes de dormir.

Desde el punto de vista emocional, cantar, leer y conversar fortalece los vínculos familiares. Además, la lectura compartida favorece el desarrollo del lenguaje, mientras que el uso de pantallas antes de acostarse puede dificultar el sueño infantil.

La Academia Americana de Pediatría recomienda establecer rutinas de descanso sin pantallas, especialmente durante la hora previa a dormir.

¿Estamos criando niños que recuerden nuestra voz o las notificaciones del celular?

No se trata de condenar los teléfonos ni las tabletas. Son herramientas útiles cuando se utilizan apropiadamente. El problema comienza cuando sustituyen sistemáticamente la conversación, las caricias y la atención de los padres.

Y aquí viene la gran pregunta para las familias dominicanas y latinas: ¿estamos criando niños que recuerden la voz de sus padres o solamente el sonido de las notificaciones?

Porque una tableta puede reproducir miles de canciones, pero ninguna tecnología puede reemplazar completamente la emoción de escuchar a mamá, papá o la abuela diciendo: “Duérmete, mi niño, que aquí estoy contigo”.

Y lo mejor de todo: ¡esa canción todavía es gratis, no necesita batería y nunca pierde la señal!

Fuentes de referencia: Academia Americana de Pediatría (AAP), Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, sobre sueño infantil, desarrollo temprano, vínculos afectivos y uso de pantallas.

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