La inteligencia artificial puede ayudar a investigar, recopilar y redactar noticias, pero la responsabilidad de verificar, citar las fuentes y respetar las fotografías y los contenidos ajenos continúa siendo de quien publica.
Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– La inteligencia artificial ha cambiado la manera de investigar, organizar y redactar noticias. Herramientas como ChatGPT pueden localizar información, resumir documentos, comparar fuentes y ayudar a convertir datos dispersos en un artículo comprensible. Sin embargo, utilizar inteligencia artificial no elimina las reglas del derecho de autor ni transfiere automáticamente los permisos de los medios consultados.
La primera diferencia que debemos aprender es fundamental: los hechos no tienen dueño, pero la manera original de contarlos sí puede estar protegida. La fecha de un acontecimiento, el resultado de una elección, una cifra económica o la existencia de un arresto pueden ser utilizados por distintos medios. Lo que no debe copiarse sin autorización es la redacción particular de otro autor, su estructura creativa, fotografías, videos, ilustraciones o investigaciones exclusivas.
¿Qué hace realmente ChatGPT cuando se le pide una noticia?
ChatGPT no debe verse como el autor que sustituye al creador de contenido, sino como una herramienta de asistencia. Puede recopilar datos disponibles, resumir información, proponer un titular y preparar un borrador. Pero el usuario debe revisar las fuentes, comprobar nombres, fechas, cifras y declaraciones antes de publicar.
Los términos oficiales de OpenAI establecen que, entre el usuario y OpenAI y hasta donde lo permita la ley, el usuario conserva sus derechos sobre la información que aporta y recibe los derechos que OpenAI pueda tener sobre el resultado. Sin embargo, también señalan que el usuario es responsable del contenido y debe verificar que no viole derechos ajenos. Además, las respuestas pueden contener errores y no deben utilizarse como única fuente de verdad. Consulte los términos oficiales de OpenAI.
Esto significa que ChatGPT no entrega una garantía automática de derechos de autor ni un permiso general para reproducir contenidos de terceros. Tampoco existe necesariamente un acuerdo entre ChatGPT y cada periódico, fotógrafo o agencia mencionada en una respuesta. Si la inteligencia artificial presenta información procedente de diferentes medios, el creador todavía debe verificarla y respetar las condiciones de cada fuente.
¿Pedir una noticia puede infringir la ley?
Pedirle a ChatGPT que redacte una noticia no constituye por sí mismo una infracción. El posible problema aparece por la forma en que se utiliza y publica el resultado.
El riesgo aumenta cuando se solicita copiar íntegramente un artículo, reproducir párrafos extensos, imitar demasiado de cerca una investigación exclusiva o publicar una fotografía ajena sin licencia. En cambio, resulta más responsable consultar varias fuentes, confirmar los hechos, escribir con una estructura propia, aportar análisis personal y enlazar los medios utilizados.
La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos explica que ciertas utilizaciones para informar, comentar, enseñar o investigar podrían considerarse “uso justo” o fair use. Pero no existe una cantidad mágica de palabras que siempre pueda copiarse legalmente. Cada caso depende del propósito, la naturaleza de la obra, la cantidad utilizada y el posible daño al mercado del propietario. Oficina de Derechos de Autor: guía sobre uso justo.
Dar crédito no siempre equivale a tener permiso
Aquí existe una confusión muy común. Escribir “Foto: Instagram”, “Fuente: Google” o colocar el nombre del periódico no convierte automáticamente el uso en legal. El crédito reconoce al creador, pero no reemplaza una licencia cuando esta es necesaria.
En las noticias, citar y enlazar la fuente fortalece la transparencia y permite que el lector compruebe la información. Sin embargo, si se reproduce una parte protegida demasiado extensa, mencionar al autor no necesariamente evita una reclamación.
Con las fotografías debe existir todavía más cuidado. Una imagen publicada en internet no se convierte por eso en propiedad pública. Normalmente, el derecho pertenece al fotógrafo, a la agencia o al medio que adquirió la licencia. La Oficina de Derechos de Autor señala que la protección corresponde a la fotografía original, no simplemente a la persona o al acontecimiento fotografiado. Preguntas oficiales sobre la protección de fotografías.
La práctica más segura es utilizar fotografías propias, imágenes con licencia, materiales oficiales cuyo uso esté autorizado, fotografías de dominio público o contenido con una licencia Creative Commons compatible con el uso previsto. Cuando una imagen sea generada mediante inteligencia artificial, también conviene identificarla como “imagen creada con inteligencia artificial” para no confundir al público.
¿Quién es autor de un artículo preparado con inteligencia artificial?
En Estados Unidos, una obra producida completamente por una máquina, sin suficiente intervención creativa humana, podría no recibir protección de derecho de autor. La Oficina de Derechos de Autor sostiene que la protección requiere autoría humana y que una simple instrucción o prompt generalmente no basta por sí sola.
Pero cuando una persona investiga, selecciona las fuentes, aporta datos propios, corrige errores, reorganiza el contenido, escribe párrafos, añade análisis y toma decisiones creativas importantes, esas contribuciones humanas sí pueden estar protegidas. Todo se evalúa individualmente. Informe oficial sobre inteligencia artificial y autoría.
Por eso, no es igual publicar directamente una respuesta automática que utilizarla como borrador y convertirla, mediante criterio y trabajo humano, en un artículo original.
La opinión experta: la responsabilidad editorial continúa siendo humana
La conclusión que surge de las normas y orientaciones de los especialistas en propiedad intelectual es clara: la inteligencia artificial puede asistir, pero no reemplaza la responsabilidad del editor. El creador que firma y publica debe confirmar que la información sea cierta, que las citas sean exactas, que las fotografías estén autorizadas y que ninguna persona sea acusada injustamente.
Además del derecho de autor, existen riesgos relacionados con difamación, privacidad, derecho a la imagen y atribuciones falsas. Una noticia puede estar redactada con palabras originales y aun así causar problemas legales si contiene hechos falsos o presenta como culpable a una persona que solamente ha sido investigada o acusada.
Una fórmula responsable para trabajar con ChatGPT
Antes de publicar una noticia asistida por inteligencia artificial, conviene seguir estas reglas:
- Solicitar las fuentes originales y abrir cada enlace.
- Confirmar nombres, fechas, lugares, cifras y cargos.
- Consultar más de una fuente cuando el tema sea delicado.
- No copiar artículos completos ni párrafos extensos.
- Identificar claramente las citas textuales.
- Dar crédito y enlazar al medio que produjo la información.
- Verificar la licencia de cada fotografía.
- Agregar análisis, contexto y redacción humana propia.
- No publicar acusaciones sin respaldo documental.
- Realizar una última revisión editorial antes de firmar.
Una atribución periodística clara podría decir: “Según informó el NYPD…”, “De acuerdo con Diario Libre…” o “La información fue confirmada mediante…”. En una recopilación puede añadirse al final: “Fuentes consultadas: medios e instituciones enlazados en este artículo”.
ChatGPT ayuda, pero el criterio pertenece al creador
Decir que “ChatGPT hizo la noticia” no explica completamente el proceso. Una descripción más precisa sería: “Utilicé ChatGPT como herramienta para organizar y redactar información que luego investigué, verifiqué, corregí y adapté con mi criterio editorial”.
La inteligencia artificial puede ahorrar tiempo y ampliar la capacidad de investigación, pero no convierte automáticamente todo lo encontrado en material libre de derechos. Tampoco sustituye la ética, la comprobación de los hechos ni el respeto por el trabajo de periodistas, fotógrafos y medios.
El futuro de la comunicación no consiste en rechazar la inteligencia artificial, sino en aprender a utilizarla correctamente. La tecnología puede colaborar; la responsabilidad, la transparencia y la decisión final siguen perteneciendo a la persona que publica.
Nota: Este artículo ofrece información educativa general basada principalmente en las reglas de Estados Unidos. No constituye asesoría legal. Las leyes pueden variar según el país y las circunstancias de cada publicación.
















