miércoles 4 de febrero de 2026 02:04 am
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Cine dominicano 2026: Muchas películas, pocas butacas llenas. ¿crisis, transición o nueva oportunidad? El reto real es reconectar con el público

Opinión de un experto dominicano en cine.

“No es que el dominicano dejó de amar el cine. Es que dejó de sentirse convocado. Si la historia no lo atrapa y la promoción no lo alcanza, simplemente se queda en su casa viendo otra cosa. Hoy competimos contra el mundo, no contra la cartelera de al lado.”

Por José Zabala, creador de contenido

New York: Hablar de “crisis” en el cine dominicano tiene matices. Hay percepción de repetición de fórmulas, debilidad de guiones, rostros reiterados y, sobre todo, un dato que duele: menos público en las salas. Pero, al mismo tiempo, la industria continúa siendo un motor económico gracias al marco de la Ley 108-10 de Cine de la República Dominicana y la gestión institucional de la Dirección General de Cine (DGCINE).

Lo que ocurre no es una muerte del cine, sino una transición forzada por el cambio de hábitos tras el COVID-19. El público se mudó a su casa, a su teléfono, a las plataformas. Y el cine dominicano todavía está ajustando su forma de llegar a ese público.

La realidad incómoda: la baja asistencia a las salas

Este es el punto que más preocupa a productores y exhibidores:

El dominicano va menos al cine que antes.

Espera ver la película “cuando salga en plataforma”.

Solo se mueve por eventos muy comentados o recomendaciones fuertes.

Compara el precio de la taquilla con el costo “cero adicional” del streaming en casa.

No es desinterés cultural. Es cambio de hábito y falta de convocatoria efectiva.

Si el público no sabe que tu película existe, no irá a verla.

Publicidad: el gran talón de Aquiles silencioso

En muchas producciones locales, el presupuesto se concentra en rodaje… y se deja muy poco para promoción.

Hoy una película necesita:

Campaña en redes 6–8 semanas antes del estreno.

Tráiler pautado digitalmente (no solo orgánico).

Presencia en radio, TV, prensa y medios digitales dentro y fuera del país.

Activaciones en universidades, barrios y provincias.

Estrategia dirigida a la diáspora.

Sin promoción, la película no existe para el público.

Factores que preocupan al sector (visión crítica y constructiva)

Guiones que no sorprenden.

Repetición de talentos sin abrir casting nacional.

Poco estudio de mercado antes de filmar.

Débil inversión en mercadeo.

Concentración de oportunidades en pocos círculos.

Escasa presencia en provincias y barrios.

Falta de estrategia clara para plataformas y exportación.

Nada de esto destruye el cine dominicano. Al contrario: identificarlo es el primer paso para mejorarlo.

La Ley de Cine: sostén económico y oportunidad de mejora

La Ley 108-10 ha sido vital para crear industria:

Art. 34: impulsa producción local.

Art. 39: atrae rodajes extranjeros con crédito fiscal.

Ha generado miles de empleos, movimiento hotelero y servicios, y un impacto estimado en RD$18,600 millones y alrededor de 0.32% del PIB en su mejor etapa.

El debate actual no es eliminarla, sino hacerla más equitativa, más transparente y más orientada a resultados culturales y de público.

Guion y casting: donde comienza el éxito

“Sin guion fuerte, no hay actor que salve la película.”

Propuestas claras:

Laboratorios de guion obligatorios.

Script doctors en proyectos apoyados.

Circuito nacional de casting.

Menos cantidad, más calidad.

Cine en barrios y provincias: reconquistar al público

Llevar el cine donde vive la gente:

“Ruta del Cine Dominicano” por provincias.

Cineclubes en escuelas y universidades.

Conversatorios con actores y directores.

Precios populares y funciones comunitarias.

Nuevas ventanas: cine + digital + streaming + diáspora

Cada proyecto debe preguntarse desde el guion:

¿Es para sala o para plataforma?

¿Viaja a la diáspora?

¿Tiene valor exportable?

Festivales como el Festival Internacional de Cine Global de Santo Domingo (FCGSD) muestran que hay nuevos talentos y puertas abiertas a la coproducción.

Visión de futuro (sin dañar, pero diciendo la verdad)

El cine dominicano no necesita más películas.

Necesita mejores películas, mejor promocionadas y mejor distribuidas.

Necesita reconectar con su público natural y conquistar nuevos públicos.

Necesita que cuando alguien vea un tráiler diga:

“Esa sí quiero verla en el cine.”

10 acciones urgentes

Más inversión en guion que en rodaje.

Presupuesto obligatorio de marketing.

Estudios de mercado previos.

Casting nacional abierto.

Fondos para distribución.

Cine comunitario en barrios y provincias.

Estrategia de plataformas y diáspora.

Coproducciones inteligentes.

Transparencia en apoyos.

Medir éxito por público, no por cantidad de rodajes.

El cine dominicano atraviesa una etapa de madurez. Tiene talento, historias, identidad y una ley que permitió su crecimiento. Ahora el reto es elevar el estándar, democratizar oportunidades y, sobre todo, volver a llenar las salas.

Por José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora

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