Menos clientes, barberías vacías y un oficio que podría mudarse a las casas y a domicilio
Por José Zabala, creador de contenido
En la ciudad que nunca duerme, donde cada minuto vale dinero, cortarse el pelo se ha convertido en un lujo cotidiano para miles de dominicanos que residen en Nueva York. Lo que antes era una rutina semanal o quincenal, hoy representa un gasto mínimo de 50 dólares, una cifra que, sumada al transporte, la propina y el tiempo invertido, golpea directamente la economía del hogar, especialmente entre quienes dependen del salario mínimo o de ingresos ajustados.
La barbería: más que estética, un termómetro económico
La barbería dominicana no es solo un negocio; es un espacio cultural, social y comunitario. Sin embargo, la inflación que arropa a la ciudad ha cambiado las reglas del juego.
Hoy, un dominicano que cobra el salario mínimo debe trabajar más de tres horas solo para poder pagarse un corte de pelo. Este nuevo escenario ha modificado los hábitos de consumo: menos visitas, cortes más espaciados o, en muchos casos, regresar al corte en casa.
Costos operativos que ahogan al barbero
Del otro lado de la silla, el barbero tampoco la tiene fácil. El aumento constante en:
• Rentas comerciales
• Electricidad y agua
• Licencias, permisos y seguros
• Productos de trabajo y mantenimiento
ha disparado los costos operativos a niveles difíciles de sostener. Muchos barberos aseguran que no suben los precios por ambición, sino por necesidad. Aun así, el panorama es preocupante: horarios muertos, menos clientes y barberías que han tenido que cerrar por falta de flujo constante.
¿Barberías en riesgo? El regreso al corte en casa y a domicilio
Ante esta realidad, comienza a escucharse una posibilidad que antes parecía impensable: barberos ofreciendo servicios a domicilio, trabajando desde sus casas o visitando clientes de confianza, incluso recurriendo al “fiado” como mecanismo de supervivencia.
No se trata de una informalidad buscada, sino de una respuesta directa a una ciudad cada vez más costosa, donde sostener un local comercial se vuelve casi imposible para pequeños negocios.
Dominicanos con salario mínimo: los más golpeados
Para muchas familias dominicanas que ya destinan gran parte de sus ingresos a renta, comida, transporte y salud, el gasto en barbería entra en conflicto con prioridades básicas del hogar. El impacto va más allá de lo estético: afecta la autoestima, la presentación laboral y la dinámica familiar, sobre todo cuando hay varios miembros que dependen del mismo presupuesto.
Tres voces dominicanas desde la silla de la barbería
José Manuel, 42 años, trabajador de restaurante:
“Antes venía cada dos semanas. Ahora, si vengo una vez al mes es mucho. Cincuenta dólares duelen cuando hay que pagar renta y mandar algo a la familia.”
María Rodríguez, madre soltera:
“Mi hijo necesita verse bien para la escuela, pero a veces tengo que escoger entre el corte y otras cosas. No es fácil.”
Luis ‘El Flaco’, cliente habitual:
“Yo entiendo al barbero, pero también entiendo al cliente. Todo está caro. Aquí nadie gana.”
¿Qué se puede hacer?
El futuro de las barberías dominicanas en Nueva York dependerá de su capacidad de adaptación y del respaldo comunitario. Algunas alternativas que ya se discuten incluyen:
• Modelos de precios flexibles o membresías mensuales
• Trabajo cooperativo entre barberos para reducir costos
• Mayor apoyo institucional a pequeños negocios latinos
• Conciencia comunitaria sobre la importancia del comercio local
El futuro: resistir o reinventarse
Si la inflación continúa su curso actual, muchas barberías dominicanas enfrentarán una disyuntiva clara: resistir o reinventarse. Este oficio ha sido históricamente un pilar económico y cultural dentro de la diáspora. Perderlo no sería solo cerrar un negocio, sino debilitar una parte esencial de la identidad comunitaria.
En la ciudad que nunca duerme, hoy más que nunca, hasta cortarse el pelo se ha convertido en una decisión económica.
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Por José Zabala, creador de contenido
Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora.
















