domingo 5 de julio de 2026 12:32 pm
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Cuando falta el aire: asma, arrestos y primeros auxilios en Nueva York. ¿puede un policía del NYPD darle una “pompa” o inhalador a un detenido con asma?

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– El asma sigue siendo una preocupación seria en la ciudad de Nueva York, especialmente en comunidades pobres, afroamericanas y latinas. El Departamento de Salud de NYC señala que el asma es causa importante de visitas a emergencias, hospitalizaciones y ausencias escolares, y que factores como contaminación, humo, moho, cucarachas, polvo y polen pueden detonar ataques. 

En barrios como East Harlem, el problema es particularmente visible. NYC Health + Hospitals/Metropolitan reconoce que East Harlem tiene algunas de las tasas más altas de hospitalizaciones y visitas a emergencia por asma en la ciudad. 

Sobre la pregunta clave: ¿puede un policía del NYPD darle una “pompa” o inhalador a un detenido con asma? La respuesta debe manejarse con cuidado. La guía del NYPD para prisioneros que requieren tratamiento médico indica que, cuando un detenido necesita atención médica, el oficial debe solicitar ambulancia y llevarlo al hospital si es necesario, además de documentar el caso con el formulario médico correspondiente. 

La ley estatal de Nueva York permite el uso de dispositivos de inhalador de rescate como tratamiento de emergencia por ciertas personas o entidades elegibles, pero exige entrenamiento, almacenamiento, control y procedimientos adecuados. También aclara que no prohíbe el uso por una persona actuando bajo una receta médica específica del paciente. 

En términos prácticos: un policía no debe improvisar como médico. Si el inhalador es del detenido y está recetado para él, el asunto es distinto a usar la pompa personal de un policía para otra persona. Compartir un inhalador propio puede crear problemas médicos, de dosis, contaminación, alergias, responsabilidad legal y falta de autorización. Lo más seguro y correcto es pedir EMS/ambulancia, permitir evaluación médica y documentar la necesidad del medicamento.

Tampoco encontré una cifra oficial que confirme que existe un “porcentaje muy alto” de detenidos con asma en NYC. Sí hay estudios que muestran relación entre historial de encarcelamiento y mayor prevalencia de asma: una investigación encontró 13% de asma entre personas con historial de encarcelamiento frente a 6% en personas sin ese historial. 

Conclusión: en una ciudad donde el asma golpea fuerte a comunidades latinas y pobres, cada arresto debe tratar la respiración como emergencia potencial. Si un detenido dice “no puedo respirar” o pide su inhalador, no debe verse como excusa: debe activarse asistencia médica inmediata. En el asma, unos minutos pueden ser la diferencia entre control y tragedia.

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