Cada 20 de diciembre, la República Dominicana se mira en un espejo que vive lejos, pero late cerca: su diáspora. Es el día para reconocer a ese dominicano y dominicana que salió buscando oportunidades, que echó raíces en otras tierras, y que aun así mantiene un compromiso activo con su familia, su comunidad y su nación. No es una fecha simbólica; es un recordatorio de impacto real: económico, social, cultural, político y humano.
¿Cuándo se creó este día, quién lo instituyó y cuál es el número?
La conmemoración del “Día del Dominicano que Reside en el Exterior” está vinculada a la Ley No. 101-87, del 26 de noviembre de 1987, promulgada durante el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, que declara el 20 de diciembre como día de reconocimiento a los dominicanos residentes en el exterior. 
Nota útil: en el debate público algunas publicaciones se refieren a “decreto”, pero documentos legislativos y medios lo citan como Ley 101-87. 
El impacto: lo que aporta el dominicano en el exterior (y por qué es irremplazable)
1) Aporte al país (República Dominicana)
• Sostén familiar y estabilidad social: el dominicano ausente no solo envía dinero; envía tranquilidad, comida, medicamentos, estudios, construcción de viviendas, y esperanza.
• Capital humano: la diáspora se forma, se certifica, emprende, innova y luego transfiere experiencia a su país, elevando estándares profesionales.
• Cultura y marca país: donde hay un dominicano, hay identidad: música, comida, lenguaje, símbolos patrios, valores comunitarios.
2) Aporte a los países donde residen
• Trabajo y productividad: la diáspora llena industrias completas: salud, transporte, tecnología, construcción, educación, finanzas, servicios.
• Impuestos, consumo y emprendimiento: negocios dominicanos generan empleos, pagan alquileres, mueven economías locales y revitalizan vecindarios.
• Liderazgo comunitario: la diáspora no se limita a “vivir”; se organiza, participa, defiende derechos y construye puentes culturales.
Crecimiento político y profesional: de la adaptación al liderazgo
El dominicano en el exterior pasó de “emigrante” a actor estratégico. Hoy se ve:
• más participación en juntas comunitarias, organizaciones cívicas y espacios de representación;
• más profesionales en posiciones de dirección;
• más jóvenes dominicanos graduándose y ocupando roles de influencia;
• más capacidad de incidencia en políticas públicas que impactan a la comunidad y fortalecen el vínculo con República Dominicana.
Ese progreso no llega por suerte: llega por disciplina, sacrificio y unidad familiar.
Su gente y su legado
El legado de la diáspora es doble:
1. El legado en la tierra donde vive: la reputación del dominicano trabajador, alegre, solidario y emprendedor.
2. El legado en la tierra que ama: la familia que no se suelta, la comunidad que se mantiene viva, el país que recibe respaldo constante.
La diáspora es memoria, pero también futuro. Es tradición y modernidad al mismo tiempo.
Resiliencia: la materia prima del éxito
Pocos pueblos entienden la resiliencia como el dominicano en el exterior:
• vivir duelos a distancia,
• criar hijos entre dos culturas,
• trabajar horas extras,
• comenzar desde cero,
• enfrentar barreras de idioma, estatus, clima y sistema,
y aun así construir prosperidad con dignidad.
Esa resiliencia es un patrimonio nacional.
Mensajes de tres dominicanos en el exterior
1) Dominicano en Nueva York:
“Uno se va por necesidad, pero no se desconecta. Aquí trabajamos duro, y cada logro también lo sentimos como una victoria del país.”
2) Dominicana en Madrid:
“Mi orgullo es que mis hijos sepan de dónde vienen. Yo aporto aquí con mi trabajo, y aporto allá con mi compromiso con mi familia y mi cultura.”
3) Dominicano en Florida:
“Lo más grande que hemos logrado es no perder la esencia: ayudar, organizarnos y demostrar que el dominicano cuando se propone algo, lo alcanza.”
El futuro: cómo se visualiza la diáspora en todas las áreas
El futuro del dominicano en el exterior se proyecta con más fuerza en:
• Educación: más profesionales, más posgrados, más liderazgo joven.
• Economía: más inversión, más emprendimiento formal, más alianzas internacionales.
• Política y civismo: mayor participación, mejor organización y representación efectiva.
• Cultura: más festivales, más arte, más promoción de lo dominicano como identidad global.
• Impacto social: más redes de apoyo para envejecientes, recién llegados y familias vulnerables.
Pero ese futuro requiere un compromiso compartido: que la diáspora sea respetada, escuchada y tratada como lo que es: una extensión viva de la nación.
Mensaje de José Zabala
Hoy, 20 de diciembre, felicito con orgullo y gratitud a cada dominicano y dominicana que reside en el exterior. A los que madrugan, a los que estudian de noche, a los que envían lo que pueden, a los que sostienen familias a distancia y a los que representan nuestra cultura con dignidad.
Ustedes son relevantes. Ustedes son importantes. Ustedes son parte esencial de la historia contemporánea de la República Dominicana. El país no solo debe celebrarlos: debe abrazarlos, protegerlos y reconocerlos con hechos, porque donde hay un dominicano en el exterior, hay una patria que camina con dos piernas: la de adentro y la de afuera.
¡Feliz Día del Dominicano en el Exterior!
Por José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, los símbolos patrios, la cultura y el orgullo dominicano en la diáspora.
















