martes 24 de febrero de 2026 13:48 pm
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Dominicanos en Nueva York en alerta ante posible aumento del impuesto a la propiedad. El Plan B de Mandani del presupuesto podría impactar a la clase media y a miles de familias dominicanas.

Por José Zabala creador de contenido.

New York. La discusión sobre el presupuesto de la ciudad vuelve a colocar a los neoyorquinos en el centro del debate económico. El alcalde Zohran Mamdani presentó en 17 febrero de 2026 un presupuesto preliminar de 127 mil millones de dólares para el año fiscal 2027, con el objetivo de cerrar un déficit proyectado de 5.4 mil millones.

Ante el debate del presupuesto de Nueva York para 2027, la comunidad dominicana permanece en alerta por el llamado “Plan B”, que contempla un aumento del impuesto a la propiedad y podría traducirse en alzas de renta y mayor costo de vida para miles de familias. La medida, presentada como alternativa para cerrar el déficit fiscal, ha encendido preocupaciones entre propietarios pequeños, inquilinos y comerciantes dominicanos que temen un efecto en cadena sobre la vivienda, los precios y la estabilidad económica. Entre la discusión política y la realidad cotidiana, líderes comunitarios advierten que cualquier incremento fiscal en los edificios termina impactando directamente a la clase media inmigrante, convirtiendo el presupuesto en un tema urgente que podría definir el futuro financiero de muchos dominicanos en la ciudad.

Para lograrlo, la administración planteó dos caminos principales: una vía preferida basada en aumentar impuestos a los sectores de mayores ingresos y una segunda alternativa considerada el Plan B que propone incrementar en un 9.5% el impuesto a la propiedad, junto al uso de reservas municipales y recortes de gasto, incluyendo ajustes en el presupuesto policial y la cancelación de la contratación de miles de nuevos agentes.

La propuesta ha generado un intenso debate porque el impuesto a la propiedad no solo afecta a propietarios: sus efectos suelen trasladarse al mercado de alquiler y al costo de vida en general, lo que podría impactar a miles de familias dominicanas y latinas en la ciudad.

Las dos opciones sobre la mesa

Opción A: Impuestos a los ricos (la preferida)

El plan busca aumentar los impuestos sobre la renta a residentes de altos ingresos y corporaciones. Sin embargo, esta medida depende de la aprobación estatal en Albany, donde existen resistencias políticas, incluida la postura cautelosa de la gobernadora frente a aumentos fiscales amplios.

Opción B: Aumento del impuesto a la propiedad (Plan B)

Ante la incertidumbre en Albany, la ciudad contempla subir el impuesto a la propiedad en torno al 9.5%. Esta vía permitiría generar ingresos más rápidos, aunque con impactos directos en propietarios, pequeños negocios y potencialmente en inquilinos y usar reservas financieras. Según el asambleísta, esto perjudicaría la base fiscal a largo plazo y trasladaría el costo de la crisis a la clase media y trabajada.

¿Cuál sería el impacto?

El aumento del impuesto a la propiedad suele producir efectos en cadena:

1. Posible aumento de alquileres
Propietarios de edificios residenciales pueden trasladar parte del incremento fiscal a los inquilinos, especialmente en unidades no reguladas.

2. Presión sobre pequeños comercios
Locales comerciales que pagan renta ligada a los costos del edificio podrían ver ajustes que impacten los precios al consumidor.

3. Mayor carga para propietarios de clase media
Muchos propietarios en barrios como el Alto Manhattan, Queens o el Bronx no son grandes inversionistas, sino familias que dependen del alquiler para sostener su hipoteca.

4. Debate sobre servicios públicos
El uso de reservas y recortes incluidos temas de seguridad añade una dimensión política al debate sobre cómo equilibrar finanzas y calidad de vida.

Opinión de un analista económico

Un analista consultado señaló que el impuesto a la propiedad es “uno de los mecanismos más estables para recaudar”, pero también uno de los más sensibles socialmente.

“Cuando sube el impuesto a la propiedad, rara vez se queda solo en el propietario. Se filtra al mercado completo: alquileres, precios y decisiones de inversión. El reto es encontrar equilibrio entre estabilidad fiscal y protección del residente”.

El especialista agregó que la discusión real no es solo cuánto recaudar, sino cómo distribuir el impacto.

Tres voces de ciudadanos en Nueva York

Residente del Bronx:
“Todo termina en la renta. Si suben impuestos al edificio, el dueño sube el alquiler. Eso preocupa a muchas familias.”

Residente de Queens:
“Entiendo que la ciudad necesita dinero, pero hay que cuidar a la clase media. Los propietarios pequeños también están luchando.”

Residente de Manhattan:
“Prefiero que busquen soluciones mixtas. Subir impuestos sin mirar el impacto en vivienda puede empeorar la crisis del costo de vida.”

Un debate que define el futuro urbano

El presupuesto municipal no es solo un documento financiero: es una declaración de prioridades. La decisión entre gravar ingresos altos o aumentar el impuesto a la propiedad refleja una tensión clásica en grandes ciudades: quién paga el costo de mantener los servicios públicos.

Para comunidades inmigrantes y de clase trabajadora como muchas en los distintos distritos de Nueva York el tema tiene implicaciones directas en vivienda, comercio y estabilidad familiar.

Mientras el proceso presupuestario avanza, la discusión continuará entre economía, política y realidad cotidiana. Lo que está en juego no es solo cerrar un déficit, sino definir cómo se reparte el peso del futuro de Nueva York.

Por José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora.

https://www.facebook.com/NYCMayor/videos/871960515677907

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