domingo 3 de mayo de 2026 10:31 am
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Influencers y negocios: cuando la “influencia” no paga la cuenta. La influencia real no se mide en seguidores, se mide en impacto, respeto y resultados.

Es importante aclarar: no todos los influencers actúan de esta manera.

Estamos en un momento donde se hace necesario redefinir el rol del influencer dentro de la economía local. Ser influencer no es exigir, es aportar. No es imponer, es conectar. No es aprovecharse, es construir.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– En la era digital, el término influencer se ha convertido en una etiqueta poderosa. Representa alcance, visibilidad y, en muchos casos, oportunidades reales de crecimiento para marcas y negocios. Sin embargo, también ha comenzado a surgir una preocupación creciente dentro del ecosistema comercial: el uso indebido de esa influencia, que en algunos casos está generando tensiones, abusos y hasta pérdidas económicas para pequeños y medianos negocios.

Según se comenta en redes sociales y en conversaciones dentro de la comunidad empresarial, existe una práctica cada vez más común aunque no generalizada de personas que se autodenominan influencers y buscan obtener productos o servicios sin pagar, apelando a su supuesta capacidad de promoción. Restaurantes, barberías, salones de belleza, cines, tiendas, rent car, eventos artísticos y culturales están entre los más afectados. Este comportamiento, lejos de fortalecer la relación entre marcas y creadores de contenido, la debilita y genera desconfianza.

Es importante aclarar: no todos los influencers actúan de esta manera. Existen profesionales responsables, éticos y comprometidos que entienden el valor de su trabajo y el de los negocios con los que colaboran. Sin embargo, el problema radica en aquellos que, sin medir consecuencias, asumen privilegios que no les corresponden o presionan a comerciantes bajo la promesa de una visibilidad que muchas veces no se traduce en resultados reales.

Aquí entra un punto clave: no todos los influencers conectan con el mercado que dicen influenciar. Tener seguidores no siempre significa tener impacto. La conversión es decir, lograr que una audiencia consuma un producto o servicio depende de factores como credibilidad, afinidad, autenticidad y coherencia. Muchos negocios han comenzado a notar que algunas promociones no generan retorno, lo que cuestiona el verdadero valor de ciertas colaboraciones.

Además, no toda publicidad es positiva. Una mala recomendación, una promoción sin estrategia o una audiencia desconectada puede afectar la imagen de un negocio más de lo que ayuda. En ese sentido, el marketing de influencia debe ser tratado con la misma seriedad que cualquier inversión publicitaria.

También surge una interrogante válida: ¿hasta qué punto los dueños de negocios permiten estas situaciones? En algunos casos, por desconocimiento o presión social, aceptan acuerdos poco claros o desventajosos. En otros, simplemente ceden ante la insistencia. Esto evidencia la necesidad de establecer reglas más claras, acuerdos formales y criterios objetivos para evaluar colaboraciones.

El llamado es doble.

Por un lado, a los influencers: actuar con responsabilidad, ética y profesionalismo. Entender que su trabajo tiene valor, pero que el de los demás también. La credibilidad se construye con respeto, no con imposiciones.

Por otro lado, a los negocios: reconocer el verdadero valor del marketing digital, pero también saber decir no cuando una propuesta no es beneficiosa. No toda exposición es ganancia.

PPor José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora.

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