miércoles 14 de enero de 2026 10:17 am
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Jaime Vargas analiza el discurso inaugural de Zohran Mamdani: cuestiona que no se mencionara la palabra “latino”; solo se escuchó “sancocho”, sin referirse a los dominicanos

¿Por qué no mencionó a los latinos ni a los dominicanos pese a su peso demográfico en Nueva York?

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York. – El líder comunitario y asesor de seguros Jaime Vargas analiza con mirada crítica y responsable el discurso inaugural del nuevo alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, poniendo sobre la mesa una inquietud que recorre barrios y conversaciones en la diáspora: la ausencia explícita de la palabra “latino” y de cualquier mención directa a los dominicanos, a pesar de su peso demográfico, económico y cultural en Nueva York. En una alocución donde se habló de inclusión, justicia social y una “nueva era”, la única referencia cultural que llamó la atención fue la palabra “sancocho”, percibida por muchos como una metáfora amplia de diversidad, pero no como un reconocimiento directo a comunidades concretas.

La juramentación de Mamdani marcó un momento histórico. Con apenas 34 años, el dirigente progresista prometió gobernar con “amplitud y audacia” para más de ocho millones de neoyorquinos, con una agenda enfocada en vivienda asequible, transporte público, cuidado infantil y justicia social. Sin embargo, para una parte importante de la ciudad, el discurso dejó una pregunta incómoda: ¿por qué no hubo una sola mención directa a los latinos ni a los dominicanos, comunidades que representan una fuerza decisiva en la vida de Nueva York?

El peso demográfico que no pasó desapercibido

La inquietud no es menor. Cerca del 28.3 % de la población de la ciudad se identifica como hispana o latina, y los dominicanos rondan los 702,000 residentes, alrededor del 7.9 % del total, lo que equivale, en términos prácticos, a uno de cada ocho neoyorquinos en barrios clave como Washington Heights, Inwood, El Bronx y sectores de Queens. En el universo latino, casi uno de cada cuatro es de origen dominicano. Aun así, en la alocución inaugural no se escucharon las palabras “latino” ni “dominicano”, ni referencias explícitas a comunidades históricas como Washington Heights.

¿Quién es Jaime Vargas y por qué su análisis importa?

Jaime Vargas es líder comunitario, consultor de seguros y una voz respetada en temas de inmigración, salud, protección financiera y derechos de las comunidades trabajadoras en Nueva York. Con décadas de trabajo directo con familias latinas particularmente dominicanas—, Vargas conoce de primera mano cómo el lenguaje político influye en la percepción de inclusión, representación y confianza institucional. Desde esa experiencia, propone una lectura política, legal y estratégica del discurso inaugural.

El análisis de Jaime Vargas: lenguaje, legalidad y estrategia

Para Vargas, la omisión no puede leerse únicamente como un descuido. En los discursos inaugurales, explica, cada palabra es medida. “Aquí hay una decisión consciente de lenguaje”, señala. Desde el punto de vista legal y comunicacional, los alcaldes suelen optar por términos universalistas todos los neoyorquinos, la ciudad pertenece a quienes viven en ella para evitar interpretaciones de trato preferencial o segmentación por origen étnico o nacionalidad.

“En el marco legal y político de Estados Unidos, especialmente en un discurso inaugural, nombrar grupos específicos puede abrir debates innecesarios sobre favoritismos o exclusiones. Muchos líderes prefieren un lenguaje amplio para blindarse jurídicamente y proyectar neutralidad institucional”, afirma Vargas.

No obstante, el líder comunitario advierte que la neutralidad formal no siempre equivale a reconocimiento real. En una ciudad donde los latinos y dominicanos sostienen sectores enteros construcción, transporte, salud, comercio y servicios, la ausencia de mención puede sentirse como invisibilidad simbólica, aun cuando el mensaje general sea inclusivo.

¿Universalismo o distancia cultural?

El discurso de Mamdani se apoyó en valores transversales: justicia social, lucha contra la desigualdad, vivienda, dignidad y derechos para inmigrantes. Desde una óptica política, esto puede interpretarse como un intento de construir una narrativa de unidad por encima de identidades específicas. Sin embargo, Vargas subraya que la política también es reconocimiento.

“Los dominicanos no piden privilegios. Piden ser vistos. Cuando una comunidad representa casi un tercio del conjunto latino de la ciudad, nombrarla importa, aunque sea una vez. Nombrar es reconocer”, sostiene.

Sobre la referencia a “sancocho”, Vargas es claro: no sustituye el reconocimiento explícito. “Es una metáfora cultural simpática, pero ambigua. Habla de diversidad en abstracto, no de compromiso concreto con comunidades específicas”.

El contraste con la realidad de los barrios

La omisión adquiere mayor peso cuando se contrasta con las prioridades reales de la comunidad dominicana:

• Viviendas asequibles para evitar el desplazamiento.

• Protección a inmigrantes ante presiones federales sobre ciudades santuario.

• Seguridad entendida como orden, iluminación, tránsito y atención a la salud mental.

• Salud pública accesible y coordinada.

• Empleos dignos frente al alto costo de vida.

• Educación pública fuerte como vía de movilidad social.

En barrios como Washington Heights, estas demandas no son ideológicas: son cotidianas.

¿Olvido o cálculo político?

Vargas no habla de exclusión deliberada, pero sí de cálculo político. “Mamdani llega con una agenda ambiciosa y bajo una lupa nacional. Su discurso buscó evitar etiquetas y concentrarse en promesas macro. El riesgo es que, en el camino, comunidades clave se sientan tomadas por sentadas”.

Desde el punto de vista legal, la omisión no viola principio alguno. Desde el punto de vista político y comunitario, deja una tarea pendiente: traducir el lenguaje universal en acciones visibles para latinos y dominicanos.

Lo que viene: hechos, no palabras

La conclusión de Vargas es directa: el discurso ya pasó; ahora hablan las políticas.

“Si en los primeros cien días vemos avances reales en vivienda, protección a inmigrantes, escuelas y servicios en barrios dominicanos, la omisión quedará como una nota al pie. Si no, se leerá como una señal”.

Para la diáspora dominicana, la pregunta no es si Mamdani es progresista o conservador, sino si será efectivo. En Nueva York, la legitimidad se gana gobernando.

Por José Zabala, creador de contenido

Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino en diáspora.

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