miércoles 4 de febrero de 2026 02:02 am
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Muchos dominicanos no logran alcanzar el “sueño americano”: cuando la edad sube, las oportunidades bajan

Por José Zabala Creador de contenido .

En Nueva York y en muchas otras ciudades de Estados Unidos miles de dominicanos llegaron con una idea clara: trabajar duro, progresar, comprar una casa, ayudar a la familia y vivir con estabilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, una parte importante descubre una realidad más compleja: salud, economía, estatus migratorio, idioma y educación se convierten en barreras que frenan ese sueño, especialmente a partir de los 40 y, con más fuerza, al acercarse a los 50 años.

No es falta de esfuerzo. Es un sistema con puertas estrechas: alto costo de vida, empleos físicamente demandantes, poco tiempo para estudiar, estrés crónico, y trámites migratorios largos. A mayor edad, además, aumenta la dependencia de medicamentos, los chequeos médicos y el temor a una crisis financiera.

¿Cuántos dominicanos viven en EE. UU. y qué representan?

La comunidad dominicana en Estados Unidos es una de las más grandes y de mayor crecimiento dentro del mundo hispano. En 2021 se estimaron unos 2.4 millones de personas de origen dominicano viviendo en EE. UU.

Y Nueva York sigue siendo un corazón dominicano. Datos oficiales de la ciudad muestran una población dominicana alrededor de 702,330 personas (≈8% de la ciudad). Además, organizaciones de investigación y estudios locales han documentado cambios recientes: entre 2021 y 2023 hubo una salida neta importante de dominicanos de la ciudad y del estado, vinculada a presiones económicas y movilidad interna.

Aun así, los dominicanos mantienen un peso social claro:

Sostienen comercios, bodegas, restaurantes, salones y servicios esenciales

Participan activamente en iglesias, clubes deportivos y organizaciones comunitarias

Aportan a la política y a la representación: por ejemplo, el congresista Adriano Espaillat es reconocido como el primer dominicano-estadounidense en la Cámara de Representantes y otros líderes electos en todo el país.

Las 5 barreras que más frenan el progreso

Estas son las razones que más se repiten en historias reales de la diáspora:

1) Salud y desgaste físico

Muchos dominicanos trabajan durante años en labores de alto esfuerzo: construcción, deliveries, limpieza, cocinas, almacenes, seguridad, cuidado de envejecientes. Con el tiempo llegan:

presión alta, diabetes, dolores crónicos, ansiedad, depresión, cancel y otras enfermedades.

más medicamentos y más citas médicas

miedo a perder días de trabajo por enfermedad

2) Economía: el costo de vivir “se come el sueño”

Alquiler, comida, transporte, seguro, deudas. En muchos hogares el ingreso alcanza para sobrevivir, no para ahorrar. Y sin ahorro, el retiro se vuelve una preocupación diaria.

3) Estatus migratorio e inseguridad legal

Quien no logra regularizar su situación vive con techo bajo: menos acceso a mejores empleos, más explotación laboral, más temor a cualquier trámite o incidente. El estatus migratorio termina influyendo en todo: trabajo, estudios, licencias, seguros y tranquilidad mental.

4) Idioma: una puerta que abre o cierra oportunidades

No dominar el inglés limita ascensos, certificaciones, trabajos administrativos y acceso a entrenamientos. El idioma no solo es comunicación: es poder negociar salario, entender contratos y defender derechos.

5) Educación y credenciales

Muchos llegaron tarde al sistema educativo o con responsabilidades familiares inmediatas. Otros estudiaron en su país, pero se toparon con la realidad de que revalidar y certificar en EE. UU. puede ser caro, lento o confuso.

“A mayor edad, menos oportunidades”: una frase que se escucha con frecuencia

En entrevistas comunitarias, una idea se repite: cuando el cuerpo se cansa, el sistema no perdona. Para muchos, el “sueño americano” se siente como una carrera larga sin pausa.

Opiniones (dominicanos en Nueva York):

“Trabajé 20 años sin parar. El problema es que aquí uno avanza, pero todo sube. A los 50, si te enfermas, te cambia la vida.”

“El inglés me frenó. No es que no quiera aprender, es que trabajo demasiado y llego muerto.”

“Vivo con miedo por el estatus. Eso te limita. No puedes planificar como un ciudadano tranquilo.”

El retiro: muchos miran hacia República Dominicana

Una visión futura muy común —sobre todo en quienes ya criaron hijos o sienten desgaste— es esta: retirarse en la República Dominicana.

¿Por qué?

costo de vida relativamente menor (dependiendo de la zona)

cercanía emocional: familia, cultura, clima, identidad

esperanza de una vejez con menos presión

Pero esa decisión no siempre es sencilla: el retiro requiere ahorro, salud estable, vivienda y planificación médica. Y aquí aparece otra realidad: sin estabilidad económica en EE. UU., el retiro se vuelve un sueño dentro de otro sueño.

Aportes sociales y económicos: una comunidad que sostiene dos países

Aunque existan dificultades, el aporte dominicano es inmenso. Uno de los indicadores más claros es el flujo de remesas hacia la República Dominicana: el Banco Central de la República Dominicana reportó US$11,866.3 millones en remesas en 2025.

Eso refleja trabajo, sacrificio y compromiso familiar. La diáspora no solo sostiene hogares: también ayuda a mover economía, consumo, educación y salud en comunidades completas del país.

El “problema del sistema”: cuando el esfuerzo no basta

Al final, el reto no es individual. Es estructural:

un mercado laboral que castiga la edad en trabajos físicos

un costo de vida que sube más rápido que los salarios

procesos migratorios largos y complejos

educación y certificaciones que requieren tiempo y dinero que muchos no tienen

salud mental y física afectada por estrés y sobrecarga

Qué se puede hacer: soluciones realistas, no discursos

Sin “prometer milagros”, sí existen pasos concretos que ayudan:

Rutas cortas de certificación: cursos técnicos rápidos (según interés) que mejoren salario.

Inglés funcional: clases enfocadas en trabajo (no “inglés perfecto”, sino útil).

Chequeo de salud anual y manejo del estrés: prevenir cuesta menos que curar.

Asesoría legal responsable (inmigración y laboral): informarse antes de caer en fraude.

Plan de retiro básico: aunque sea pequeño, comenzar con metas reales.

Por José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora.

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