Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– La expresión “paz en la tormenta” encuentra una de sus imágenes más poderosas en la Biblia. En Marcos 4:35-41, Jesús y sus discípulos atravesaban el mar cuando una fuerte tempestad amenazó la embarcación. Mientras ellos sentían miedo, Jesús se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: “Calla, enmudece” (Marcos 4:39), y llegó la calma.
Hay momentos en que le pedimos a Dios que detenga nuestra tormenta, pero la respuesta no siempre llega como esperamos. Tener fe no significa vivir sin problemas, sino confiar en que Cristo permanece con nosotros mientras los atravesamos. A veces Dios cambia las circunstancias; otras veces fortalece nuestro corazón para enfrentarlas.
La paz en la tormenta no significa que no existan problemas; significa que los problemas no tienen la última palabra. Cuando sientas que tu barca se hunde, recuerda que la tormenta podrá sacudir tu vida, pero no tiene por qué destruir tu esperanza. Si Jesús está en tu barca, nunca estás solo.
“¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” — Marcos 4:40.
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