viernes 2 de octubre de 2026 13:31 pm
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¡Se lavó las manos como Poncio Pilato… y dejó el lío sin jabón!

Y en República Dominicana podrían aparecer muchos Pilato, sobre todo cuando un problema busca responsable y todo el mundo empieza a señalar para otro lado. Uno dice “yo no sabía”, otro “eso lo manejaba fulano” y el tercero “yo solamente firmé”. ¡Si cada excusa gastara una pastilla de jabón, habría que abrir una fábrica al lado de cada oficina!

Así que lávese las manos antes de comer… ¡pero cuando llegue la responsabilidad, no se me convierta en Pilato!

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– En República Dominicana, cuando alguien dice “ese se lavó las manos como Poncio Pilato”, no está elogiando su higiene. Está diciendo que, cuando llegó el momento de responder, el personaje salió con un elegante: “¡Yo no tengo nada que ver con eso!”. Y dejó a los demás con el lío, la palangana y hasta la factura del agua.

La expresión viene del relato de Mateo 27:24: Pilato se lavó las manos ante la multitud para declararse inocente de la muerte de Jesús. Sin embargo, después lo entregó para que fuera crucificado. Es decir, el agua no borró su participación en lo ocurrido.

Aunque la frase no es exclusivamente dominicana, en nuestras conversaciones encuentra terreno fértil: combina una referencia bíblica conocida con esa facilidad del dominicano para resumir un problema serio con una ocurrencia. “Se lavó las manos” significa que alguien se desentiende de una responsabilidad, especialmente cuando pudo actuar y prefirió hacerse el ajeno.

Cabe en la política, en el trabajo, en la familia y hasta en el juego de dominó. El jefe que autorizó todo y después pregunta quién fue; el amigo que armó el coro y desapareció cuando llegó la cuenta; o el que echó leña al pleito y luego dice: “Yo les dije que se llevaran bien”. ¡Ese no necesita jabón: necesita memoria!

En conversaciones sobre justicia también aparece cuando se percibe que alguien evita dar una respuesta o le pasa el problema a otro. Claro, la frase expresa una crítica popular; por sí sola no demuestra culpabilidad. Pero cuando el ciudadano escucha demasiados “eso no me corresponde”, termina preguntando: “¿Y quién tiene la toalla en este país?”

Y aquí va el tin cristiano: la conciencia necesita más que agua. A veces toca reconocer el error, pedir perdón y ayudar a resolver lo que uno contribuyó a complicar. Porque amar al prójimo también significa dar la cara.

ZabalaAlDía.com — “La voz que conecta con la comunidad y la diaspora Dominicana”

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