viernes 6 de noviembre de 2026 15:11 pm
Search
[gtranslate]

¡Tengo 18 años, nadie me manda en casa, llego a la hora que quiero y hago lo que quiero, pero mis padres me mantienen! ¿Por qué los padres temen sacar de la casa a sus hijos mayores de edad?

Jóvenes que reclaman libertad absoluta dentro del hogar, pero continúan dependiendo económicamente de sus padres. ¿Dónde terminan las obligaciones familiares y comienzan las responsabilidades de los hijos adultos?

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– Una realidad genera tensiones en numerosos hogares estadounidenses y latinos: hijos que al cumplir 18 años proclaman que ya son adultos, rechazan las reglas de sus padres, pero esperan continuar recibiendo vivienda, alimentación, servicios, internet, transporte y otras comodidades sin asumir responsabilidades económicas.

«¡Ya soy mayor de edad, nadie me manda, llego cuando quiero y hago lo que me da la gana!», dicen algunos jóvenes. Sin embargo, cuando llega el momento de pagar la renta, comprar alimentos o cubrir los gastos del hogar, siguen dependiendo de mamá y papá.

¿Qué está pasando socialmente?

Los especialistas identifican una etapa conocida como adultez emergente, estudiada por el psicólogo Jeffrey Jensen Arnett, durante la cual muchos jóvenes, especialmente entre los 18 y 29 años, continúan construyendo su independencia económica, emocional y profesional.

El alto costo de la vivienda, los estudios universitarios, los salarios iniciales y la inestabilidad laboral dificultan que muchos puedan abandonar el hogar familiar.

Pero existe una diferencia fundamental: una cosa es vivir con los padres por necesidad económica y otra es exigir todos los beneficios del hogar sin aceptar ninguna responsabilidad.

¿Qué dicen las cifras?

Según el Pew Research Center, aproximadamente el 57 % de los estadounidenses entre 18 y 24 años vivía con sus padres en 2023. Esto demuestra que permanecer en el hogar después de alcanzar la mayoría de edad no es una situación excepcional.

Sin embargo, vivir con los padres no significa necesariamente ser irresponsable. Muchos jóvenes trabajan, estudian, contribuyen económicamente y ayudan a sus familias.

¿Cuál es la preocupación de los padres?

El conflicto aparece cuando los padres sienten que deben mantener indefinidamente a hijos adultos que no estudian, no trabajan, no colaboran y rechazan cualquier norma de convivencia.

Algunos progenitores, especialmente adultos mayores, terminan sacrificando sus ahorros, retrasando su jubilación y comprometiendo su estabilidad económica para sostener a hijos que ya tienen capacidad de asumir obligaciones.

El amor de padre puede durar toda la vida, pero eso no significa que la manutención económica deba ser vitalicia.

¿Por qué los padres temen sacar de la casa a sus hijos mayores de edad?

Muchos padres sienten temor de pedirles a sus hijos adultos que abandonen el hogar, aun cuando enfrentan desobediencia, faltas de respeto o comportamientos conflictivos. El miedo a que terminen en la calle, caigan en malas compañías, sufran algún daño o sean juzgados por la sociedad los lleva a soportar situaciones que afectan su tranquilidad y estabilidad económica.

A esto se suma el sentimiento de culpa: «¿Cómo voy a echar a mi propio hijo?». Sin embargo, proteger a un hijo no significa permitirle vivir sin límites ni responsabilidades. Cualquier decisión de exigirle que se marche debe respetar las leyes de vivienda aplicables.

¿Qué deben hacer los padres?

Los especialistas en relaciones familiares recomiendan establecer acuerdos claros: respeto mutuo, colaboración doméstica, búsqueda de empleo, estudios o capacitación, contribuciones económicas cuando sean posibles y un plan gradual de independencia.

Cumplir 18 años otorga derechos legales, pero también implica responsabilidades. Y aunque la mayoría de edad suele comenzar a los 18, las obligaciones legales de manutención varían según el estado y determinadas circunstancias.

Los padres tampoco deben confundir la independencia de sus hijos con el derecho a imponerles decisiones personales. La convivencia entre adultos requiere acuerdos, no control absoluto.

¿Cuál es la verdadera condena social?

La sociedad no debería condenar a un joven simplemente por vivir con sus padres. En una economía de viviendas costosas y oportunidades desiguales, el apoyo familiar puede ser indispensable.

Lo preocupante es normalizar una dependencia sin límites, donde los hijos exigen libertad absoluta mientras los padres cargan con todas las obligaciones.

La familia debe ser una escuela de solidaridad, respeto y preparación para la vida, no un espacio de privilegios permanentes sin responsabilidades.

Porque cumplir 18 años no significa solamente tener derecho a decir «nadie me manda». También significa comenzar a responder por las decisiones propias.

Y una reflexión final: ¡Ser hijo es para toda la vida, pero vivir eternamente a costa de los padres no debe convertirse en un derecho adquirido!

Fuentes

* Pew Research Center: Parents, Young Adult Children and the Transition to Adulthood (2024).

* Jeffrey Jensen Arnett: investigaciones sobre la adultez emergente.

* U.S. Census Bureau: estudios sobre jóvenes adultos y convivencia familiar.

ZabalaAlDía.com — La voz que conecta con la comunidad y la diáspora Dominicana.

V

Vistas: 1

Suscríbete para que recibas a tu Email las Noticias de Hoy calienticas...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno × cinco =

MÁS NOTICIAS