domingo 28 de junio de 2026 08:57 am
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«¿Y esa Barriga?» Un saludo de mal gusto. Acoso y discriminación.  El saludo que hace reír a unos ignorantes… y molesta a muchos dominicanos.

«Antes de tocarme la barriga, pregúntame cómo estoy de salud… o si debo la renta o mírate si tú tienes problemas legales para tocar mi barriga-panza sin autorización y quiere hacer el gracioso conmigo. Mejor no me salude. Mal educado» dijo Luis Hidalgo. Expertos explican por qué esta costumbre sigue generando polémica.

¿Cómo reducir la barriga? La recomendación de un experto

Un especialista en nutrición recomienda que la mejor forma de reducir la grasa abdominal es combinar una alimentación equilibrada con actividad física constante. Disminuir el consumo de bebidas azucaradas, frituras y alimentos ultraprocesados, aumentar la ingesta de frutas, vegetales, proteínas magras y agua, además de caminar o realizar al menos 150 minutos de ejercicio por semana, puede ofrecer buenos resultados. El experto aclara que no existen productos milagrosos para bajar la panza y que, si el aumento del abdomen es repentino o está acompañado de dolor o inflamación persistente, lo más recomendable es consultar a un médico para descartar un problema de salud.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– Es una escena que muchos dominicanos conocen perfectamente. Apenas te ven después de un tiempo, en lugar de preguntarte cómo estás, cómo va la familia o el trabajo, la mano va directo a la barriga y llega el famoso comentario: «¡Diache, estás echando panza!». Para algunos es un simple chiste; para otros, una falta de respeto que ya no encaja con los tiempos actuales.

¿Se trata de una muestra de confianza, de una costumbre cultural o simplemente de mala educación? La pregunta ha abierto un interesante debate entre especialistas y ciudadanos.

Un experto en conducta humana explica que en la cultura dominicana existe una cercanía física muy marcada, donde muchas personas entienden que comentar sobre el cuerpo del otro forma parte del «confiancismo». Sin embargo, advierte que los tiempos han cambiado.

«Lo que antes se veía como una broma entre amigos, hoy muchas personas lo perciben como una invasión al espacio personal. Tocar el cuerpo de alguien sin su consentimiento o hacer comentarios sobre su apariencia puede resultar incómodo, aunque no exista mala intención.»

Desde el punto de vista médico, un especialista en nutrición recuerda que una barriga no siempre significa aumento de peso.

«Nadie sabe si esa persona tiene gastritis, colon irritable, retención de líquidos, efectos secundarios de medicamentos o cualquier otra condición médica. Hacer comentarios o tocar el abdomen sin conocer la realidad de esa persona demuestra poca sensibilidad y desconocimiento.»

Por su parte, un chef y experto en gastronomía señala que históricamente, en la cultura dominicana, tener «su barriguita» era incluso interpretado como una señal de prosperidad.

«Durante muchos años, comer bien era sinónimo de progreso. De ahí nacieron muchas expresiones populares. Pero hoy la alimentación también está relacionada con la salud, por lo que ya no se puede juzgar a una persona únicamente por su apariencia física.»

Las opiniones entre los propios dominicanos también están divididas.

Carlos, de Santo Domingo, opina: «Eso ya cansa. Hay gente que cree que tiene derecho a revisar el cuerpo ajeno solo porque te conoce.»

Junior, de Santiago, tiene otra visión: «No lo hacen por maldad. Es parte del humor dominicano, aunque admito que muchas veces se les va la mano.»

Manuel, de San Cristóbal, concluye entre risas: «Lo primero que me dicen es que tengo barriga… y nadie me pregunta si debo la renta o si estoy pasando un mal momento.»

Este tipo de comentarios no es exclusivo de la República Dominicana. En varios países del Caribe y América Latina es común hablar del físico de manera muy directa. Sin embargo, en culturas como la estadounidense, canadiense o la mayoría de los países europeos, tocar a una persona sin permiso o comentar sobre su cuerpo suele considerarse una falta de respeto.

Al final, los expertos coinciden en un mensaje sencillo: el mejor saludo sigue siendo preguntar «¿Cómo estás?» antes que opinar sobre el cuerpo de alguien. Porque una barriga puede esconder muchas historias, pero una palabra amable siempre será bienvenida.

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