Etiqueta & protocolo
- En el play confluyen diferentes generaciones, estilos, euforias y formas de alentar. Podemos apoyar al equipo contrario sin caer en ofensas, gritos desmedidos o actitudes hostiles. La rivalidad deportiva jamás debe convertirse en un argumento para el irrespeto.
Por Celeste PerezSANTO DOMINGO Listin Diario
29/11/2025 00:00 | Actualizado a 29/11/2025 00:00
El béisbol no es solo el deporte preferido de los dominicanos: es una tradición emocional, una fiesta de pasiones colectivas y un escenario donde la adrenalina se mezcla con la identidad.
Ir al play es vibrar con cada lanzamiento, celebrar cada carrera y vivir la rivalidad con entusiasmo. Sin embargo, en medio de esa energía que nos caracteriza, también es importante recordar que las gradas son un espacio público donde la educación, el respeto y la cortesía hablan tanto de nosotros como la camiseta del equipo que llevamos puesta. Asistir a un juego es una oportunidad para disfrutar, pero también para demostrar civilidad. Y eso empieza desde el mismo instante en que llegamos al estadio.
Mantener el orden en las filas para entrar, respetar los turnos y evitar empujones no solo agiliza el proceso: también crea un ambiente amable para todos. Lo mismo ocurre al adquirir alimentos o bebidas; la experiencia de quienes están alrededor mejora cuando cada fanático comprende que el buen ánimo comienza con la consideración hacia los demás.
Otro punto esencial es el consumo responsable de alcohol. El entusiasmo del juego no debe convertirse en excusa para perder el control. Ser moderados y conscientes permite vivir plenamente la emoción del deporte sin comprometer la seguridad, la convivencia ni la experiencia de quienes comparten el espacio.
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En el play, cada asiento tiene un dueño, ocupar el que no corresponde nunca es aceptable. Tampoco lo es ponerse de pie en los asientos —una práctica peligrosa y descortés—, pues impide la visibilidad, pone en riesgo la integridad del público y deteriora el mobiliario. Un comportamiento elegante es disfrutar desde su lugar y permitir que todos tengan la misma oportunidad de hacerlo.
La limpieza también es un acto de ciudadanía. Dejar basura tirada en el área es una falta de respeto tanto al estadio como a los trabajadores que lo mantienen en condiciones óptimas. Lo ideal es disponer correctamente de los desechos y enseñar con el ejemplo, especialmente cuando acompañamos a niños.
Proteger a los más pequeños implica no solo cuidar su bienestar físico, sino también guiarlos para que crezcan como fanáticos responsables y respetuosos.
El béisbol domina nuestra cultura y nos une como nación. Que también sea un escenario donde la cortesía, la consideración y los buenos modales se conviertan en la jugada más brillante. Porque disfrutar con pasión, pero con elegancia, siempre será la mejor victoria dentro y fuera del terreno.
















