Por José Zabala
Miami, Florida.– La selección de República Dominicana volvió a demostrar su poder ofensivo y su fortaleza desde el montículo al derrotar por nocaut 12 carreras por 1 a Países Bajos en siete entradas en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, en un partido donde los bates dominicanos marcaron la diferencia y el pitcheo encabezado por Luis Severino controló el juego desde el inicio.
El conjunto quisqueyano dominó el encuentro en todos los aspectos del juego, combinando pitcheo sólido, defensa eficiente y una ofensiva explosiva que hizo vibrar a los miles de fanáticos dominicanos presentes en el loanDepot Park de Miami. Con la victoria, República Dominicana colocó su récord en 2-0 en el Grupo D, acercándose a la clasificación a la siguiente ronda del torneo.
Severino abrió el camino desde el montículo
El derecho Luis Severino fue el encargado de abrir el partido por República Dominicana y cumplió una destacada labor desde la lomita. El abridor dominicano trabajó tres entradas sólidas, permitió apenas tres hits, no otorgó boletos y ponchó a varios bateadores, manteniendo bajo control a la ofensiva neerlandesa.
La única carrera que permitió llegó en el segundo inning, cuando el veterano Didi Gregorius conectó un cuadrangular solitario. Fuera de ese momento, Severino dominó con autoridad utilizando su poderosa recta y sus lanzamientos rompientes.
Después de su salida, el relevo dominicano encabezado por Albert Abreu y Abner Uribe completó el trabajo con entradas sin permitir daño, asegurando la contundente victoria del conjunto quisqueyano.

La ofensiva dominicana desató una fiesta de cuadrangulares
La alineación dominicana respondió con una explosión ofensiva de cuatro cuadrangulares que definieron el partido.
El primero de ellos llegó en la tercera entrada, cuando Vladimir Guerrero Jr. conectó un jonrón que amplió la ventaja dominicana. Más adelante, el joven Junior Caminero disparó un cuadrangular de tres carreras que prácticamente rompió el juego.
La fiesta continuó en el quinto episodio cuando el receptor Austin Wells también desapareció la pelota por el jardín derecho, demostrando la profundidad ofensiva de la alineación dominicana.
Los batazos de poder encendieron a los fanáticos dominicanos que llenaron el estadio en Miami y acompañaron cada swing con un ambiente de fiesta caribeña.
Juan Soto selló el nocaut
El momento más electrizante llegó en el séptimo inning. Con el juego prácticamente definido, Juan Soto conectó un cuadrangular de dos carreras al jardín central que llevó la pizarra a 12-1 y activó la regla del nocaut.
El batazo de Soto desató la celebración entre los fanáticos dominicanos presentes en el estadio y puso el punto final a una tarde ofensiva memorable.
Dominicana avanza con paso firme
Con esta victoria, República Dominicana suma dos triunfos consecutivos en el torneo tras su victoria inicial frente a Nicaragua, mostrando una ofensiva que ha producido 24 carreras en sus primeros dos juegos.
El equipo dirigido por Albert Pujols ahora se prepara para continuar su participación en el Grupo D con enfrentamientos ante Israel y Venezuela, partidos que definirán las posiciones finales del grupo.
Un equipo que inspira confianza
La actuación frente a Países Bajos confirmó que República Dominicana cuenta con una de las plantillas más completas del torneo.
Con el liderazgo ofensivo de Juan Soto, Vladimir Guerrero Jr., Fernando Tatis Jr., el poder emergente de Junior Caminero, el aporte del receptor Austin Wells y el dominio desde el montículo de Luis Severino, el conjunto dominicano envía un mensaje claro al resto de los participantes.
Por ahora, el mensaje es contundente: República Dominicana tiene el talento, la experiencia y la profundidad para competir seriamente por el campeonato del Clásico Mundial de Béisbol 2026.
















