La escalada del conflicto en Irán no solo es una crisis geopolítica, sino una amenaza directa al poder adquisitivo de los dominicanos. El presidente Luis Abinader confirmó que el cierre del estrecho de Ormuz y el alza del petróleo —que ya supera los 110 dólares por barril— se traducirán en incrementos en los precios de los alimentos, el transporte y la electricidad.
El aumento en el costo del combustible encarecerá los fletes y los pasajes, especialmente en rutas urbanas, mientras que la disrupción en el suministro de fertilizantes elevará los costos de producción agrícola. Para mitigar el impacto, el Gobierno mantendrá subsidios a los combustibles y destinará recursos adicionales para evitar que el precio del GLP afecte a las familias más vulnerables.
Abinader llamó a la población a prepararse para ajustes necesarios, aunque aseguró que el Estado asumirá la mayor parte del esfuerzo. El conflicto ha generado un escenario de incertidumbre, donde la responsabilidad compartida será clave para superar los desafíos económicos que se avecinan.
















