lunes 16 de febrero de 2026 21:33 pm
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Robert Duvall (1931–2026): La vida y legado del maestro de la actuación: Un ícono del cine se despide

El 15 de febrero de 2026, el mundo del cine perdió a uno de sus grandes maestros: Robert Duvall, quien falleció a los 95 años en su rancho de Middleburg, Virginia, rodeado de su familia. Con una carrera que abarcó siete décadas, Duvall fue un actor de carácter sin igual, conocido por su versatilidad, su dedicación y su capacidad para desaparecer en sus personajes. Ganador de un Oscar, cuatro Globos de Oro y la Medalla Nacional de las Artes, su legado es inmortal.


Primeros años y el descubrimiento del arte

Robert Selden Duvall nació el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, en el seno de una familia con raíces militares: su padre era un oficial de la Armada que llegó a ser almirante, y su madre descendía del general Robert E. Lee. Esta herencia le dio una visión única de la disciplina y el servicio, pero también una sensibilidad artística que heredó de su madre, una actriz aficionada.

Duvall no fue un estudiante destacado. De hecho, casi reprueba en Principia College (Illinois) debido a su falta de concentración. Sus padres, preocupados por que fuera reclutado para la Guerra de Corea, le sugirieron que probara con la actuación como una forma de mantenerlo en la universidad. «Me recomendaron la actuación como algo práctico para aprobar», recordó años después. «Menudo acierto fue eso». Fue en las clases de drama donde descubrió su pasión, especialmente después de interpretar a un payaso arlequín en una obra mime y a un hombre mayor en «Todos eran mis hijos», donde un profesor le dijo que había llevado la actuación «al límite de lo posible».

Tras dos años en el Ejército, usó el G.I. Bill para estudiar en el Neighborhood Playhouse de Nueva York, donde compartió aulas con futuras estrellas como Dustin Hoffman y Gene Hackman. Su debut en el cine llegó en 1962 con «Matar a un ruiseñor», donde interpretó a Boo Radley, el vecino recluso. Aunque fue un papel pequeño, marcó el inicio de una carrera legendaria.


El salto a la fama: De Coppola a la inmortalidad

Fue Francis Ford Coppola quien vio en Duvall algo especial. Tras trabajar juntos en «The Rain People» (1969), Coppola lo eligió para interpretar a Tom Hagen, el consigliere de la familia Corleone en «El Padrino» (1972). Duvall, un irlandés entre italianos, aportó una sutileza y profundidad que lo convirtió en un pilar de la saga. «Era el pegamento que mantenía unida a la familia Corleone», escribió el crítico David Thomson. Su interpretación le valió su primera nominación al Oscar como mejor actor de reparto.

Pero fue en «Apocalypse Now» (1979) donde Duvall brilló con luz propia. Como el coronel Kilgore, un militar obsesionado con el surf y la guerra, entregó una de las escenas más memorables del cine: «Amo el olor del napalm por la mañana». Coppola recordaba que Duvall solo necesitaba una o dos tomas para clavar una escena, algo poco común incluso entre los grandes actores. «Bobby estaba listo desde el primer momento», decía el director.

Curiosamente, Duvall rechazó participar en «El Padrino III» por una disputa salarial, algo que siempre lamentó. «Me ofrecieron menos que a mis compañeros», explicó en su momento, una decisión que muchos en Hollywood criticaron, pero que él defendió como un principio.


El Oscar y su amor por los personajes complejos

En 1984, Duvall ganó el Oscar al mejor actor por «Tender Mercies», donde interpretó a un cantante de country en decadencia. Vestido con un esmoquin vaquero, recibió el premio con una humildad que lo caracterizaba. «Este premio es para todos los que luchan por sus sueños», dijo en su discurso.

Pero si había un papel que amaba por encima de todos, era el de Augustus «Gus» McCrae en la miniserie «Lonesome Dove» (1989), un ranger de Texas convertido en vaquero. «Era un hombre con honor, pero también con defectos. Eso lo hacía humano», explicaba. El papel le valió un Globo de Oro y el reconocimiento como uno de los mejores actores de televisión de todos los tiempos.

Duvall también incursionó en la dirección con películas como «The Apostle» (1997), donde interpretó a un predicador evangélico problemático. Para prepararse, visitó docenas de iglesias rurales y pasó 12 años escribiendo el guion. «Si vas a hacer algo, hazlo bien», solía decir.


Vida personal: El tango, el amor y la familia

Duvall se casó cuatro veces. Su último matrimonio fue con Luciana Pedraza, una actriz argentina 42 años menor que conoció durante el rodaje de «Assassination Tango» (2002), una película que él mismo dirigió, produjo y en la que también actuó. «El tango es como la vida: pasión, drama y conexión», decía Duvall, quien se convirtió en un apasionado bailarin tras descubrir este baile en los años 80.

Su vida personal no estuvo exenta de altibajos. Era conocido por su temperamento fuerte, especialmente en el set. Durante el rodaje de «True Grit» (1969), el director Henry Hathaway le dijo que se «tensara» antes de una escena. Duvall, molesto, respondió: «Si quiero tensarme, lo haré cuando yo decida». Sin embargo, sus compañeros, como Michael Caine, lo recordaban como un perfeccionista que exigía lo mejor de sí mismo y de los demás.


Últimos años y legado

En sus últimos años, Duvall siguió activo, con papeles en películas como «The Judge» (2014), donde interpretó a un juez acusado de homicidio, y «Widows» (2018). Incluso a los 80 años, mantenía su energía y su pasión por el oficio. «Si no trabajas demasiado y tienes hobbies, puedes mantenerte fresco», decía en una entrevista en 1990.

Su muerte, anunciada por su esposa Luciana en Facebook, conmocionó a Hollywood. «Para el mundo, era un actor ganador del Oscar. Para mí, lo era todo», escribió. Duvall falleció «en paz», rodeado de sus seres queridos, dejando atrás un legado de más de 100 películas y una influencia duradera en generaciones de actores.


Frases memorables y anécdotas

  • «Amo el olor del napalm por la mañana» (Apocalypse Now, 1979).
  • «Un actor debe ser como un camaleón: desaparecer en el personaje» (Entrevista, 1997).
  • «Mi padre era un hombre estricto, pero de él aprendí la disciplina. De mi madre, el amor por el arte» (Autobiografía, 2003).
  • «Si vas a hacer algo, hazlo con pasión o no lo hagas» (Charla en la Universidad de California, 2010).

Reacciones y homenaje

La noticia de su fallecimiento inundó las redes sociales con mensajes de actores, directores y fans. Francis Ford Coppola lo recordó como «un titán, un artista que entendía el alma humana». Al Pacino, su compañero en «El Padrino», dijo: «Bobby era la calma en la tormenta. Un maestro». Mientras, Sean Penn, con quien trabajó en «Colors» (1988), lo describió como «un actor que nunca dejó de aprender».


Conclusión: Un artista que trascendió el tiempo

Robert Duvall no fue solo un actor excepcional, sino un narrador de historias que entendió el poder del cine para reflejar la condición humana. Desde su Tom Hagen en «El Padrino» hasta su Mac Sledge en «Tender Mercies», pasó por más de 100 personajes, cada uno con una profundidad que lo hacía inolvidable.

Su partida deja un vacío en Hollywood, pero su obra sigue viva, recordándonos que el verdadero arte —como él mismo decía— «no es solo entretener, sino conmover, hacer pensar y, sobre todo, ser auténtico».


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