Por José Zabala, creador de contenido
New York: La reciente imposición de aranceles de un 25% por parte de la administración de Donald Trump a los automóviles fabricados fuera de Estados Unidos amenaza con tener un efecto dominó en la economía global y, en especial, en países como República Dominicana, que importa gran parte de sus vehículos desde Asia, Europa, México y Estados Unidos.
¿Cómo impactarán estos aranceles a República Dominicana?
Aunque los aranceles no van dirigidos directamente al país, los fabricantes en los países afectados (Alemania, Japón, México, Canadá, Corea del Sur, entre otros) trasladarán los nuevos costos a los compradores internacionales. Esto significa que los vehículos que llegan a suelo dominicano podrían encarecerse significativamente, incluso si el país no está en la lista negra comercial de Trump.
Según estimaciones de analistas como Cox Automotive y Goldman Sachs, los precios de los automóviles en EE.UU. podrían aumentar entre 4,000 y 15,000 dólares. Este impacto se reflejará no solo en el mercado norteamericano, sino también en toda la cadena de suministro global. Cox Automotive advierte que la región de Norteamérica fabricará 20,000 vehículos menos al día, reduciendo la oferta y encareciendo los vehículos a nivel mundial.
¿Está preparada la República Dominicana?
La economía dominicana podría verse presionada, sobre todo por su alta dependencia de la importación de vehículos usados y nuevos. Con el incremento de los precios de exportación, los concesionarios dominicanos enfrentarán un escenario complejo, en donde los márgenes de ganancia se verán reducidos o deberán trasladar el aumento directamente al consumidor final.
Además, el dólar, que juega un papel importante en la comercialización de automóviles en el país, también se verá tensionado si aumenta la demanda externa por vehículos más económicos en otros mercados.
Posibles reacciones en los consumidores dominicanos
Juan Carlos Peña, un joven profesional que planeaba comprar un vehículo nuevo a finales de este año, comenta:
“Ya me habían dicho que los carros iban a subir, pero si se disparan tanto, tendré que considerar un carro híbrido o quedarme con el mío un tiempo más.”
Por su parte, Rosa Emilia de la Cruz, madre de familia en Santo Domingo, señala:
“Mi esposo estaba mirando una camioneta importada de Estados Unidos. Ahora, con estos aumentos, quizás tengamos que comprar algo más económico, aunque sea más viejo.”
Luis Alberto Moreno, quien trabaja en una importadora de vehículos, dice con preocupación:
“Ya los suplidores de Asia nos advirtieron que los próximos embarques vendrán más caros. Si esto se mantiene, el negocio de los carros usados también va a sufrir.”
Impacto en la industria automotriz dominicana
Los concesionarios locales, talleres de ensamblaje, vendedores de piezas y aseguradoras también se verán impactados. Si los precios suben de forma sostenida, se venderán menos vehículos, se contratarán menos seguros, y se reducirá la actividad económica del sector.
Los fabricantes estadounidenses tampoco están exentos del golpe. Empresas como General Motors, que monta gran parte de sus vehículos en México y Canadá, serán más afectadas que Ford o Tesla, esta última con operaciones concentradas en suelo estadounidense, y por tanto más protegida.
Conclusión
La República Dominicana, como otros países de América Latina, está en la ruta de impacto indirecto de esta guerra comercial. Los dominicanos podrían pagar el precio de decisiones tomadas lejos de su territorio, lo que subraya la necesidad de una política económica más preparada para afrontar choques externos y una estrategia comercial que diversifique los mercados de importación.
La industria automotriz dominicana tendrá que adaptarse rápidamente a este nuevo escenario global, buscando nuevas rutas de suministro, promoviendo políticas fiscales que amortigüen los aumentos y fomentando alternativas más accesibles para la población.
Foto externa.
Firmado por:
José Zabala, creador de contenido
www.zabalaaldia.com
Instagram: @zabalaaldia
Twitter/X: @zabalaaldia