viernes 2 de octubre de 2026 17:34 pm
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La acampada de Sol cumple seis días y endurece su presión por la vivienda tras la derogación de los decretos en el Congreso

El rechazo del Congreso

El campamento instalado en la Puerta del Sol de Madrid llegó este viernes a su sexto día de protestas por la vivienda, en una jornada decisiva: el Congreso de Diputados derogó los dos reales decretos-ley aprobados por el Consejo de Ministros el 29 de septiembre para ampliar la vivienda asequible y garantizar la estabilidad de los contratos de alquiler.

La votación contó con la participación de los 350 diputados de la cámara. El primer decreto —el real decreto-ley 26/2026, de medidas urgentes para la protección de la función social de la vivienda— obtuvo 172 votos a favor y 178 en contra, mientras que el segundo —que introducía la renovación automática de los contratos y la prórroga por cinco años, con indemnización de hasta 12 mensualidades al inquilino— recibió 166 votos a favor y 184 en contra. Ninguna de las dos votaciones registró abstenciones. El rechazo fue protagonizado por la suma de PP, Vox, Junts, PNV, Coalición Canaria y UPN, con el «no» de Junts —el partido de Carles Puigdemont— como decisivo para tumbar ambas disposiciones.

La respuesta del Gobierno

Horas antes de la votación, el presidente Pedro Sánchez manifestó en su cuenta de X que el Ejecutivo no retrocederá: «Este Gobierno no va a dar un paso atrás en su lucha por el derecho a la vivienda. Los decretos que hemos presentado sirven para frenar la especulación, facilitar el acceso a la primera vivienda, fomentar los alquileres asequibles y frenar los desahucios». Tras la derrota, fuentes del Ejecutivo confirmaron que Sánchez abrió un periodo de análisis y reflexión sobre un posible adelanto de las elecciones generales.

La acampada que no se rinde

En la Puerta del Sol, la movilización no solo continúa: crece. La sexta noche de acampada reunió más de 1,300 tiendas de campaña y alrededor de 2,000 personas, que también se extienden por la calle Arenal, y el Sindicato de Inquilinas —organizador del movimiento— decidió en asamblea extender la protesta a la cercana plaza de Callao y mantenerla hasta que se convoque una huelga general. «La lucha está aquí y no en el Parlamento», proclamaron los concentrados al regresar del Congreso, donde corearon «No nos vamos, nos quedamos» y «Ayuso dimite, el pueblo no te admite».

Según contaron los participantes a Listín Diario, la logística de la acampada es improvisada pero organizada: baños de comercios cercanos, las instalaciones de El Teatro del Barrio en Lavapiés (con duchas), casas de vecinos que abren sus puertas, donaciones de alimentos de simpatizantes, puestos de préstamo de libros y hasta un espacio de trabajo con mesa y conectores eléctricos. Las pancartas resumen el ánimo: «Madrid no se vende», «Casa para todos», «Sin vivienda no hay vida», «Unidos para vencer a Ayuso», «Más allá de Maricarmen».

El frente judicial y político

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso —quien acusó la «ocupación ilegal del espacio público»—, presentó un recurso solicitando medidas cautelarísimas para el desalojo, pero la jueza del juzgado contencioso-administrativo número 14 se declaró incompetente y elevó el caso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que deberá resolver en un máximo de 48 horas. El movimiento nació tras el desahucio de Maricarmen —la inquilina mayor desalojada el 23 de septiembre y trasladada al hospital— y la marcha del 26 de septiembre que reunió a 25,000 personas según la Delegación del Gobierno, con réplicas en Barcelona (150 tiendas en plaza Catalunya), Valencia, Málaga y Lleida.

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