El senador republicano Lindsey Graham generó polémica durante su visita a Israel al declarar que «si Israel quisiera matar a todos los palestinos, podría hacerlo, pero no lo hace», en una clara defensa de las acciones militares del país en la Franja de Gaza. Sus palabras, pronunciadas en el contexto de la guerra que ha dejado más de 20,000 palestinos muertos (según cifras de la ONU), buscan justificar la ofensiva israelí como un acto de legítima defensa, en contraste con lo que describe como los objetivos genocidas de Hamás y Hezbolá.
El argumento de la «moderación israelí» Graham sostuvo que, a diferencia de Israel, Hamás «quiere matar a todos los israelíes, pero no puede», mientras que Hezbolá (el grupo libanés aliado de Irán) también buscaría exterminar a Israel si tuviera la capacidad. «Nadie en Israel pretende acabar con todos en el Líbano», afirmó, presentando a Israel como un actor racional y contenido en medio de un conflicto asimétrico.
La justificación de la ayuda militar estadounidense El senador, conocido por su fuerte apoyo a Israel, argumentó que la asistencia financiera y militar de EE.UU. a Israel (que asciende a $3.800 millones anuales) es un «buen negocio» para su país. «Si las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel), el Mosad y el Shin Bet (servicio de inteligencia) desaparecieran mañana, quedaríamos ciegos en esta región», advirtió, subrayando que la inversión en seguridad israelí se traduce en estabilidad para Occidente.
Críticas y contexto internacional Las declaraciones de Graham llegan en un momento en que:
- La ONU y organizaciones de derechos humanos denuncian un posible genocidio en Gaza, con más de 10,000 niños muertos y 1.9 millones de desplazados.
- Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado casos de ataques indiscriminados contra civiles palestinos.
- Sudáfrica ha presentado una demanda ante la Corte Internacional de Justicia acusando a Israel de genocidio, basándose en el artículo 2 de la Convención para la Prevención del Genocidio.
El doble rasero en el discurso de Graham Mientras Graham presenta a Israel como un actor moderado, omite mencionar:
- El bloqueo a Gaza (vigente desde 2007), que ha creado una crisis humanitaria crónica.
- Los asentamientos ilegales en Cisjordania, condenados por la ONU.
- El uso de armas proporcionadas por EE.UU. en operaciones que han afectado a civiles, según informes de ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project).
¿Qué implica su visita a Israel? Graham se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu en una gira de dos días destinada a reafirmar el apoyo bipartidista de EE.UU. a Israel, incluso cuando crece el descontento internacional. Su postura refleja la línea del ala dura del Partido Republicano, que ve en Israel un aliado estratégico indispensable en Oriente Medio, pese a las críticas por violaciones a los derechos humanos.
Reacciones internacionales
- Países árabes (como Egipto y Jordania) han condenado sus declaraciones como una justificación de la violencia contra civiles.
- Turquía y Irán las han calificado de «cínicas» y «complicidad con crímenes de guerra».
- En EE.UU., sectores progresistas (como Bernie Sanders) han pedido un cese al fuego inmediato y una revisión de la ayuda militar a Israel.
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