miércoles 25 de febrero de 2026 17:37 pm
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“Supuestamente”: la palabra que destruye reputaciones sin pruebas y puede condenar sin juicio. El escudo del periodismo… y sus límites. Una palabra que puede convertirse en sentencia social.

“No se trata de censurar el lenguaje. Se trata de elevar el nivel del periodismo. Usar “supuestamente” con rigor, contexto y evidencia puede informar. Usarlo sin responsabilidad puede destruir. El reto para los medios no es eliminar la palabra. El reto es recuperar la confianza”, Jose Zabala.

Por José Zabala, creador de contenido

New York: En el lenguaje mediático existe una palabra que parece inocente, pero que tiene un peso enorme en la vida de las personas: “supuestamente”. Se utiliza para informar sin afirmar, para señalar sin condenar y, muchas veces, para insinuar sin pruebas.

Para algunos comunicadores es una herramienta de protección. Para otros, es un arma que puede marcar a una persona de por vida.

Hoy el debate está abierto:

¿Debe seguir usándose esta palabra en los medios de comunicación? Una palabra que puede convertirse en sentencia social. Cuando un medio dice que alguien “supuestamente cometió” un hecho, la intención es indicar que no existe una condena ni una confirmación oficial. Sin embargo, en la práctica, la sociedad suele interpretar esa frase como una señal de culpabilidad.

Personas que nunca han sido condenadas han sufrido pérdida de empleo, daño familiar y rechazo social simplemente por aparecer asociadas a una acusación mediática.  Legalmente, el problema no es la palabra en sí, sino el contenido que la acompaña. La difamación ocurre cuando se publica o comunica una declaración falsa que perjudica la reputación de alguien, especialmente si se difunde a terceros y causa daño real.

Es decir, agregar “supuestamente” no siempre evita el daño ni la responsabilidad.

El escudo del periodismo… y sus límites

Expertos en derecho de medios explican que términos como “presunto” o “supuestamente” se usan para recordar que un caso está en investigación y para proteger el principio de presunción de inocencia. También pueden servir como defensa legal basada en el interés público y la prudencia informativa.

Pero esa protección tiene límites.

Si un comunicador difunde insinuaciones sin evidencia suficiente o actúa con negligencia, puede enfrentarse a demandas por difamación, daño moral o calumnia.

Incluso la insinuación o la ironía pueden considerarse difamatorias si el mensaje perjudica la reputación de una persona.        El daño invisible: condena mediática sin juicio

Uno de los mayores riesgos del uso indiscriminado de “supuestamente” es la condena social anticipada.

La historia mediática está llena de casos en los que personas investigadas —pero no culpables— quedaron marcadas permanentemente. La reputación es difícil de reconstruir, aun cuando la justicia absuelva.

En el ecosistema digital actual, una acusación puede permanecer en internet durante años, multiplicando el impacto del daño.

¿Debe prohibirse la palabra en los medios?

Algunos sectores sostienen que debería limitarse o incluso eliminarse su uso para evitar abusos. Argumentan que se ha convertido en una forma de lanzar acusaciones sin pruebas y luego escudarse en el lenguaje.

Sin embargo, especialistas legales advierten que prohibir la palabra sería problemático porque forma parte del equilibrio entre libertad de expresión y protección de la reputación.

El problema no es la palabra.

El problema es cómo se utiliza.

Qué recomienda un experto legal

De acuerdo con criterios jurídicos sobre difamación y periodismo responsable, los comunicadores deben:

* Basar la información en hechos verificables

* Explicar que se trata de una investigación, no de una condena

* Evitar insinuaciones que presenten culpabilidad

* Dar oportunidad de respuesta a la persona señalada

* Corregir públicamente si la información resulta falsa

El uso responsable del lenguaje es clave para evitar demandas y proteger a la audiencia.

Más ética, menos insinuación

“Supuestamente” no debería ser un permiso para acusar sin pruebas ni un recurso para generar titulares sensacionalistas.

El periodismo tiene poder.

Y ese poder exige responsabilidad.

La sociedad necesita información, pero también necesita justicia, respeto y prudencia.

Porque detrás de cada palabra hay una vida real.

Mensaje final

No se trata de censurar el lenguaje. Se trata de elevar el nivel del periodismo. Usar “supuestamente” con rigor, contexto y evidencia puede informar. Usarlo sin responsabilidad puede destruir. El reto para los medios no es eliminar la palabra. El reto es recuperar la confianza.

Por José Zabala, creador de contenido: Promoviendo el arte, la cultura y el orgullo latino-americano en la diáspora.

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