Un remedio ancestral con respaldo moderno Las semillas de mostaza (Brassica campestris) son conocidas desde hace siglos por sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas, ideales para aliviar molestias en huesos y articulaciones. Su uso en cataplasmas o emplastos es una práctica tradicional que sigue vigente hoy, especialmente para tratar afecciones como artritis, reumatismo y neuralgias.
Mecanismo de acción Al triturarse, las semillas liberan compuestos que generan un efecto térmico en la piel, conocido como acción rubefaciente. Esto:
- Aumenta el flujo sanguíneo en la zona aplicada.
- Reduce la rigidez y la inflamación en articulaciones afectadas.
- Relaja los músculos tensos, aliviando el dolor de manera natural.
Preparación y aplicación Para preparar un emplasto de mostaza:
- Muele las semillas hasta obtener un polvo fino.
- Mezcla con agua tibia para formar una pasta.
- Aplica sobre una gasa y colócala en la zona dolorida (hombros, rodillas, manos).
- Deja actuar 10-15 minutos y enjuaga con agua tibia.
Recomendaciones clave
- Evita el contacto directo con la piel para prevenir irritaciones.
- Prueba en una zona pequeña antes de aplicarlo en áreas grandes.
- Usa este remedio como complemento a otros tratamientos, como fisioterapia o medicamentos recetados.
Un aliado natural para la salud articular Las semillas de mostaza son una opción económica y accesible para manejar el dolor, pero siempre deben usarse con precaución y bajo supervisión médica.
















