Cuidar la salud mental entre los 3 y los 6 años reduce a la mitad los trastornos que pueden surgir en la adolescencia, según explican a EFE varios expertos en psicología infantil, quienes advierten además de que tres de cada diez menores tendrán algún tipo de problema de aprendizaje o de neurodesarrollo durante su etapa escolar. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, los investigadores consultados señalan la importancia de la detección precoz en las escuelas —y de apoyarlas con más recursos—, pero también inciden en el rol del entorno familiar, básico en unas edades en las que los niños toman ejemplo de todo lo que ven en casa.
El psiquiatra de Infancia y Adolescencia e investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Hilario Blasco-Fontecilla, advierte de que en los últimos diez años han aumentado los ingresos hospitalarios por problemas de salud mental en menores, tanto por mejores diagnósticos tempranos como por circunstancias sociales como las redes sociales o la pobreza económica y emocional de las familias. «Una familia sin recursos que no puede ofrecer una buena alimentación a su hijo o no puede nutrirlo emocionalmente porque trabaja 16 horas al día impacta en la salud mental del menor», señala. El experto asegura que una detección temprana en atención primaria y programas de intervención en los colegios reduciría a la mitad muchos problemas que luego derivan en ansiedad, depresión y estrés, y pone un ejemplo contundente: «Detectar con dos años a un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) hará que a los 18 años sea normofuncional, mientras que si se detecta a los 4 años el resultado posterior será peor».
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