Todos nos estamos muriendo de la misma enfermedad: el envejecimiento. Pero lo que muchos desconocen es que una de las claves para frenarlo se encuentra en uno de los órganos más olvidados del cuerpo — los riñones —, según el doctor Borja Quiroga, médico especialista en Nefrología del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, profesor de la Universidad CEU San Pablo y uno de los principales referentes en España en medicina preventiva del envejecimiento. Nuestros riñones producen una auténtica «agente secreta»: la proteína Klotho, responsable de frenar el envejecimiento de las células. Descubierta en 1997 por el patólogo japonés Makoto Kuro-o, la proteína actúa como un guardián celular que protege los vasos sanguíneos, el cerebro y otros tejidos, reduce la inflamación y frena la senescencia — el proceso por el cual las células dejan de dividirse y se convierten en células «zombis», vivas pero inútiles, que aceleran el deterioro orgánico. La buena noticia, subraya Quiroga, es que la genética solo determina alrededor del 20% del proceso de envejecer, mientras que el 80% restante depende del entorno y de los hábitos diarios. Las tres vías para elevar Klotho son concretas: detectar a tiempo una enfermedad renal con una analítica básica (la principal causa de pérdida de esta proteína), eliminar de la dieta el fósforo inorgánico — el compuesto artificial añadido como aditivo a ultraprocesados, refrescos de cola, carnes procesadas y comida rápida — y practicar ejercicio físico, ya sea aeróbico, HIIT o de fuerza, además del movimiento cotidiano no intencional (NEAT): caminar en vez de ir en coche, subir escaleras o cargar las bolsas de la compra. «Pequeños cambios en tus hábitos pueden hacer que vivas entre diez y quince años más, y sobre todo que los vivas con salud», concluye el especialista, autor de los libros «Por mis riñones que hoy como bien» y «El reto es no envejecer».
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