Un estudio publicado en JAMA Neurology y recogido por Prevention ha identificado cinco hábitos de vida saludables que están asociados con un menor riesgo de deterioro cognitivo a medida que las personas envejecen. Lo más sorprendente es que esta relación se observó incluso en personas que ya presentaban señales cerebrales vinculadas a la enfermedad de Alzheimer o la demencia.
El riesgo de deterioro cognitivo después de los 55 años
El estudio destaca que el riesgo de deterioro cognitivo aumenta significativamente después de los 55 años, y que el 20% de las personas de 85 años vive con alguna forma de demencia. Estos hallazgos contrastan con la proliferación de consejos virales y suplementos sin respaldo científico que prometen prevenir el deterioro cognitivo sin evidencia sólida.
Metodología del estudio: Análisis de autopsias
La investigación analizó autopsias de 586 personas que fallecieron con una edad media de 91 años. El equipo de investigadores encontró una relación directa entre la adopción de hábitos saludables y un menor riesgo de deterioro cognitivo con el paso de los años. Este patrón se mantuvo incluso en aquellos que ya tenían signos de Alzheimer o demencia en sus cerebros.
Los 5 hábitos clave para la salud cerebral
El estudio identificó cinco conductas específicas que, al ser adoptadas, mejoran los indicadores generales de salud y, en particular, los de salud cerebral:
- Dieta saludable: Como la dieta MIND, que es de base vegetal y combina elementos de la dieta mediterránea, como frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y granos integrales.
- Ejercicio físico regular
- Estimulación mental constante
- Evitar el tabaco
- Limitar el consumo de alcohol
Beneficios incluso con signos de Alzheimer
Uno de los hallazgos más destacados es que los beneficios de estos hábitos persistían incluso en personas que ya presentaban signos de demencia o Alzheimer en sus cerebros. Klodian Dhana, autor principal del estudio y profesor asociado de medicina interna en Rush University Medical Center, explicó que, aunque con la edad se acumulan patologías cerebrales relacionadas con la demencia, no todas las personas con estos cambios desarrollan la enfermedad.
La dieta MIND y sus beneficios neuroprotectores
La dieta MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay) fue destacada en el estudio. Según Prevention, esta dieta es rica en polifenoles, compuestos vegetales con propiedades neuroprotectoras. Jessica Cording, dietista y autora, explicó que estos alimentos ayudan a reducir la inflamación, favorecen la salud intestinal y cardiovascular, y lo que beneficia al corazón y los vasos sanguíneos, también beneficia al cerebro.
Ejercicio mental y físico: Claves para la salud cognitiva
Clifford Segil, neurólogo del Providence Saint John’s Health Center, destacó que un estilo de vida saludable mejora la salud del corazón y del cerebro. Sobre la estimulación mental, Segil aclaró que no se limita a actividades como crucigramas o aprender idiomas, sino que puede incluir cualquier actividad exigente y agradable que se realice con regularidad. El neurólogo también subrayó que el ejercicio cognitivo estructurado, como tomar clases, está asociado con un menor riesgo de demencia.
Estilo de vida vs. medicamentos: ¿Qué funciona mejor?
Segil añadió que, en su experiencia, los ajustes en el estilo de vida suelen dar mejores resultados que algunos medicamentos orientados a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. La idea central del estudio es que no hay trucos mágicos, sino que la clave está en mantener una rutina activa, con movimiento, estímulo mental y hábitos sostenidos en el tiempo.
#SaludCerebral #DeterioroCognitivo #HábitosSaludables #DietaMIND #EjercicioMental #PrevenciónDeDemencia #EnvejecimientoSaludable
















