El gobierno de Donald Trump ha tomado una decisión que ha generado una ola de indignación en la comunidad científica internacional: el cierre de la biblioteca del Centro Goddard de la NASA, la más grande de la agencia y un repositorio crítico de documentos técnicos que han sido fundamentales para misiones históricas como el telescopio Hubble y el James Webb. Aunque las autoridades lo presentan como una «consolidación», los expertos advierten que esta medida podría resultar en la pérdida irreversible de décadas de conocimiento acumulado, con consecuencias graves para el futuro de la exploración espacial.
¿Por qué este cierre es un error estratégico?
- La memoria técnica no se digitaliza fácilmente La biblioteca de Goddard alberga manuales de instrumentos, diarios de calibración y actas de misiones que explican no solo cómo, sino por qué se tomaron decisiones críticas en el pasado. Estos documentos no son simples archivos que pueden escanearse y archivarse sin más. Muchos contienen anotaciones a mano, esquemas y datos contextuales que solo un experto puede interpretar correctamente. Como advirtió David Williams, científico planetario: «Si pierdes esa historia, vas a repetir los mismos errores». La memoria técnica es el ADN de la reproducibilidad científica.
- El riesgo de perder datos únicos e irremplazables Este no es el primer caso en que la NASA enfrenta problemas con sus archivos. En 2019, el cierre de un centro documental en el Centro Marshall casi resultó en la pérdida definitiva de cintas de las sondas Lunar Orbiter, que contenían datos de alta resolución imposibles de obtener hoy. Solo gracias a la intervención de expertos como Dennis Wingo se pudieron recuperar. Ahora, con el cierre de la biblioteca de Goddard, el riesgo es aún mayor, ya que muchos de los documentos no están digitalizados y podrían terminar en la basura después de una revisión de solo 60 días.
- Recortes que debilitan la capacidad de innovación El gobierno de Trump ha propuesto recortar a la mitad el presupuesto científico de la NASA para 2026, una medida que, según los expertos, limitará gravemente la capacidad de innovación de la agencia. Mientras el Congreso debate mantener los niveles actuales de financiamiento, la administración avanza con cierres que podrían ser irreversibles. Esto no solo afecta a la NASA, sino que debilita la competitividad científica de Estados Unidos en un momento en que países como China y la India están invirtiendo fuertemente en exploración espacial.
¿Qué podemos aprender de este caso?
El cierre de la biblioteca de Goddard no es un simple ajuste administrativo, sino un símbolo de cómo la falta de visión a largo plazo puede destruir el legado científico de un país. Este caso debe servir como una señal de alerta global sobre la importancia de proteger los archivos históricos y las instituciones científicas.
Lecciones clave:
- La digitalización requiere recursos y expertise: No es una solución mágica. Sin una inversión adecuada, la «modernización» puede convertirse en pérdida de conocimiento.
- La memoria institucional es irremplazable: Los documentos históricos no son solo «papel viejo». Son la base sobre la que se construye el progreso futuro.
- Los recortes presupuestarios sin criterio pueden ser devastadores: La ciencia no puede avanzar si se destruye su base de conocimiento acumulado.
Un llamado a la acción
Este caso debe motivarnos a exigir transparencia y responsabilidad en la gestión de los recursos científicos y educativos. Las instituciones que preservan el conocimiento —ya sean bibliotecas, archivos o laboratorios— deben ser protegidas y valoradas, no vistas como un gasto prescindible. La historia nos ha demostrado una y otra vez que lo que no se valora, se pierde. Y en el caso de la ciencia, lo que se pierde hoy puede ser imposible de recuperar mañana.
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