jueves 17 de septiembre de 2026 13:25 pm
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«La NASA enciende su cámara de 300 megapíxeles: La primera foto parece un ‘desastre’, pero es exactamente lo esperado»

ESPACIO — La NASA ha encendido por primera vez la cámara de 300 megapíxeles del telescopio espacial Nancy Grace Roman, y aunque la primera imagen puede parecer decepcionante a simple vista, en realidad es exactamente lo que los científicos esperaban. En lugar de mostrar galaxias nítidas o nebulosas espectaculares, la fotografía revela un campo de estrellas borrosas en forma de «donuts» luminosos. Sin embargo, para la NASA, esta imagen confirma algo crucial: la gigantesca cámara sobrevivió al lanzamiento, recibe luz estelar y funciona correctamente mientras el observatorio continúa su viaje hacia su posición definitiva.


¿Por qué la imagen parece desenfocada?

La primera fotografía capturada por el Wide Field Instrument (WFI), el instrumento principal del telescopio, muestra los primeros fotones de estrellas que alcanzaron sus detectores. En el momento de la captura, el conjunto de detectores aún estaba en la configuración utilizada durante el lanzamiento, muy lejos de su posición de enfoque óptimo. Por eso, cada estrella se reparte entre miles de píxeles, adoptando esa forma circular borrosa que recuerda a un «donut» luminoso.


Próximos pasos: Ajustes y calibración

Durante las próximas etapas de puesta a punto, los ingenieros de la NASA moverán el sistema hasta alcanzar el foco correcto. Cuando el proceso termine, esos enormes anillos luminosos se reducirán hasta convertirse en puntos estelares nítidos. Esta primera imagen servirá como referencia para alinear la óptica, ajustar el foco y verificar el comportamiento del sistema.


Un proceso de enfriamiento crítico

Antes de llegar a este punto, el WFI permaneció durante 10 días a -65°C para permitir que el instrumento se secara y descontaminara. El 11 de septiembre, comenzó a enfriarse hasta -143°C, momento en el que la NASA activó sus 18 detectores infrarrojos. La temperatura operativa definitiva del instrumento será de aproximadamente -183°C.


Una cámara revolucionaria

El área sensible combinada de los detectores del WFI es aproximadamente del tamaño de la pantalla de un portátil, pero juntos forman una cámara de 300 millones de píxeles diseñada para fotografiar regiones enormes del universo sin sacrificar el detalle. A diferencia de otros telescopios, el Nancy Grace Roman utiliza un espejo primario de 2.4 metros (similar al del Hubble), pero con un campo de visión 100 veces mayor.


Capacidades únicas del telescopio

Una sola exposición del telescopio cubrirá una región del cielo mayor que el tamaño aparente de la Luna llena. Esto permitirá mapear el universo hasta 1,000 veces más rápido que el Hubble, manteniendo una calidad comparable. Entre sus objetivos científicos, el telescopio estudiará la distribución de la materia en el cosmos, buscará pistas sobre la materia y energía oscuras, observará miles de millones de galaxias y rastreará exoplanetas. Además, su segundo instrumento, un coronógrafo experimental, intentará bloquear la luz de estrellas para revelar planetas que orbitan alrededor de ellas.


El viaje hacia el punto L2

El Nancy Grace Roman despegó el 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy y se dirige hacia una órbita alrededor del punto de Lagrange L2, a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra. La puesta en marcha completa del telescopio durará unos tres meses, durante los cuales la NASA continuará calibrando tanto el WFI como el coronógrafo.


Una imagen con un propósito clave

Aunque esta primera fotografía no compite con las imágenes espectaculares del James Webb o el Hubble, su objetivo era mucho más importante: demostrar que los 300 millones de píxeles del telescopio sobrevivieron al lanzamiento y funcionan como se esperaba. Las imágenes espectaculares llegarán más adelante.


Próximos hitos

La NASA espera publicar los primeros resultados científicos del telescopio a comienzos de 2027, una vez completados el enfoque y las calibraciones. Hasta entonces, esa extraña colección de «donuts» luminosos cumple perfectamente su cometido: la cámara con la que la NASA pretende mapear el universo a una escala nunca vista ha abierto los ojos. Simplemente, todavía no ha aprendido a enfocar.

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