El médico John Kheir, del Hospital Infantil de Boston, ha desarrollado una tecnología innovadora que podría cambiar la forma en que se manejan las emergencias médicas: una suspensión de micropartículas cargadas de oxígeno que se administra mediante una inyección intravenosa. Estas micropartículas liberan oxígeno directamente en la sangre, lo que permite que el cuerpo continúe recibiéndolo durante un período limitado cuando la respiración normal no es posible.
Este avance está diseñado para situaciones críticas, como obstrucciones de las vías respiratorias, complicaciones quirúrgicas o accidentes graves, donde el tiempo es clave. Aunque en redes sociales se ha difundido la idea de que esta tecnología permite «vivir sin respirar», la realidad es que su función es proporcionar oxígeno de manera temporal mientras los médicos trabajan para restablecer la respiración del paciente.
Si esta tecnología sigue demostrando su seguridad y eficacia, podría convertirse en una herramienta esencial para los servicios de emergencia y la atención hospitalaria a nivel global.















