viernes 17 de mayo de 2024 21:14 pm

Rubby Pérez llora por esposa fallecida y el salmo 103 lo reconforta. A pesar de haber logrado el éxito y la fortuna, su vida no ha sido color de rosa

Rubby Pérez llora por esposa fallecida y el salmo 103 lo reconforta. A pesar de haber logrado el éxito y la fortuna, su vida no ha sido color de rosa.


Picoteando el Espectáculo

Rubby Pérez tiene a Dios como centro de su vida para encontrar la fortaleza necesaria ante las adversidades. A pesar de haber logrado el éxito y la fortuna, su vida no ha sido color de rosa. Han sido tantas las pruebas que ha enfrentado, desde sus los primeros días de su nacimiento hasta el año pasado que vio fallecer a esposa Inés Lizardo, con quien llevaba casado más de 30 años.

El merenguero tiene a Job, famoso personaje bíblico, y al Salmo 103 como sus referentes de vida. Él fue hombre probado en la fe y seguro de que Dios siempre estuvo a su lado, aún en los momentos más difíciles. De de igual manera dice sentirse Rubby Pérez.

Aunque llora y se cae al recordar a la madre de cuatro de sus siete hijos, sabe que es parte del proceso del luto que vive desde el pasado 22 de octubre, cuando estando fuera del país, a punto de subir al escenario para animar un concierto bailable, recibió la infausta noticia del fallecimiento de Inés, quien llevaba años luchando contra un cáncer de mama.

Rubby ha tenido que ser fuerte para sus hijos, aunque confiesa que ha habido momentos que se ha desmoronado junto con ellos, reconoce que Dios siempre ha estado a su lado y eso le ha dado la fuerza y el valor para seguir con la vida, ahora sin la presencia de su ángel, como le llamaba a su esposa.

“Estoy pasando mi luto, lloro, me caigo, pero recuerdo y digo: ¡qué mujer tan valiente! Le pido a ella que me de valentía para yo poder seguir adelante porque sin esa ayuda, que se ve inmaterial, sería difícil levantarme”, fueron sus primeras palabras al saludarle.

El pasado jueves 20 de abril sería el cumpleaños de vida de Inés, y el tener ese mismo día esta entrevista sorpresiva, ignorando nosotros esa fecha especial y que sus sentimientos estaban a “flor de piel”, Rubby accedió a recibir nuestra llamada telefónica, en una conversación en donde se le sintió suspirar y llorar al recordar su historia de amor.

Inés y Rubby se conocieron desde la niñez. Ella llegó a Haina cuando él tenía ocho años de edad y ella casi cumplía los diez. “La familia de Inés llegó a Haina huyendo de la guerra civil del 1965”, cuenta él a Listín Diario.

Rubby suspira y retoma su relato: – “¡Wo! ¡Wo! Era la niña más linda del pueblo. Todos los muchachitos la mirábamos. Jugábamos al “trucámelo” con ella, y a mí me gustaba estar ahí para verla saltar. A ella le gustaba jugar mucho”.

Luego agrega: “Fuimos juntos a la escuela desde segundo de primaria. Entramos al bachillerato y nos hicimos los mejores amigos y de esa amistad nació el amor, nos casamos y procreamos cuatro hermosos hijos, formando una bella familia. Inés fue el ángel que Dios me envió para cuidarme”. En ese momento el artista detiene su relato y es que el llanto le impide continuar.

Después de esta pérdida, ahora vive día a día sin precipitarse y aceptar lo que Dios le envía sin reclamar.

“Después de ver morir una compañera de tantos años, uno le tiene que pedir a Dios que le ayude a entender la vida y a seguir adelante. Hoy ha sido un día difícil para mí porque es su cumpleaños, pero hay que seguir adelante”, expresa durante la entrevita, el pasado jueves.

Su dolor es mayor porque también tiene que consolar a sus hijos, pues para ellos ver partir a su madre también ha sido muy difícil.

“Nos hemos necesitado uno con otro. Yo los he necesitado para ganar fuerzas, pero también he tenido que ser fuerte en algunos momentos para que ellos no vean que me quiebro. Otras veces me quebré delante de ellos y eso es parte del proceso”, afirma.
“Después de ver morir una compañera de tantos años, uno le tiene que pedir a Dios que le ayude a entender la vida y a seguir adelante”

Su psicólogo le ha asegurado que se trata de un proceso natural, que un día esté muy triste y que otro no, que llore cuando deba, pero que continúe hacia adelante.

“No podemos enclaustrarnos en un solo lugar, hay que seguir adelante, por eso he seguido trabajando, Dios me preparó para esto, para ser cantante y músico, y la gente quiere recibir mi alegría y el talento que Dios me ha dado”, resalta.

Dios es su guía, pero confiesa que siempre ha tenido un profesional de la conducta con quien sentarte y poner los pies sobre la tierra.

“Después de la desaparición física de mi esposa voy más a menudo al psicólogo, converso con una persona que lo vea desde fuera y me ayude, pero yo pienso que el psicólogo más grande que puede haber es uno mismo si uno se agarra de Dios y ve en Dios su salida”.

Fuente Ynmaculada Cruz Hierro-listin diario

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