miércoles 19 de agosto de 2026 09:01 am
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Los millones no garantizan resultados: grandes contratos de MLB quedan a deber en 2026, ¿qué está pasando con las superestrellas?

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– En las Grandes Ligas hay una regla que vuelve a confirmarse en 2026: tener uno de los contratos más grandes del béisbol no garantiza tener una de las mejores temporadas. Algunos jugadores que reciben decenas de millones de dólares están produciendo por debajo de las enormes expectativas creadas alrededor de sus nombres, mientras que en otros casos las lesiones han impedido que puedan aportar durante toda la temporada.

El tema no significa que estos jugadores hayan dejado de ser buenos ni que sus contratos puedan calificarse automáticamente como fracasos. El béisbol tiene altas y bajas. Pero cuando una organización compromete US$30, US$40 o más de US$60 millones en una temporada con un jugador, naturalmente espera una actuación extraordinaria y, sobre todo, que ese jugador pueda mantenerse saludable y ayudar al equipo a ganar.

Juan Soto: produce, pero las expectativas son gigantescas

El caso de Juan Soto merece una explicación justa. Soto sigue siendo uno de los grandes bateadores de MLB y mantiene una producción ofensiva de alto nivel.

El problema es que en 2026 recibe aproximadamente US$61.8 millones, una cantidad extraordinaria incluso dentro del béisbol moderno. Con semejante salario, cada mala racha, cada derrota de los Mets y cada período sin producir carreras genera cuestionamientos.

Por eso sería incorrecto afirmar que Soto está teniendo una mala temporada simplemente por el tamaño de su contrato. Está produciendo, pero el nivel de expectativa que acompaña semejante inversión es enorme.

Vladimir Guerrero Jr.: aquí sí existen mayores interrogantes

El caso del dominicano Vladimir Guerrero Jr. resulta diferente.

Toronto realizó una apuesta gigantesca por Guerrero Jr., convirtiéndolo en una de las principales figuras de su proyecto deportivo durante muchos años. En 2026 recibe alrededor de US$40 millones, pero su producción ofensiva ha estado por debajo de lo que se espera de un bateador de su categoría.

No significa que Vladimir haya perdido su talento. Tiene edad y capacidad suficientes para recuperarse. Pero cuando un equipo realiza una inversión de cientos de millones de dólares, necesita que su estrella produzca carreras, conecte con poder y sea determinante durante toda la temporada.

Kyle Tucker tampoco ha respondido como se esperaba

Kyle Tucker, ahora con los Dodgers y con un salario aproximado de US$33 millones, también aparece entre los jugadores cuya producción no ha alcanzado las expectativas creadas para 2026.

Tucker posee talento demostrado, pero hasta esta etapa de la campaña su impacto no corresponde completamente al jugador que Los Ángeles esperaba tener cuando realizó semejante inversión.

Y aquí aparece precisamente uno de los problemas de los grandes contratos: los equipos pagan por lo que un jugador hizo anteriormente esperando que pueda repetirlo durante muchos años. Eso nunca está garantizado.

Aaron Judge: no es falta de producción, son las lesiones

El caso de Aaron Judge debe analizarse de manera completamente diferente.

Cuando está saludable, Judge continúa siendo uno de los bateadores más peligrosos del planeta. Su producción ofensiva en 2026 ha sido extraordinaria.

El problema está en otro lugar: las lesiones le han quitado tiempo de juego.

Los Yankees pagan alrededor de US$40 millones anuales por Judge y necesitan tenerlo dentro del terreno. Un jugador puede ser espectacular cuando juega, pero si una lesión lo mantiene fuera durante una parte importante de la temporada, el equipo pierde inevitablemente una parte de esa enorme inversión.

Glasnow y Gerrit Cole: el peligro de invertir millones en brazos

Los lanzadores presentan todavía mayores riesgos.

Tyler Glasnow, con un salario superior a US$32 millones, ha tenido una participación muy limitada debido a problemas físicos.

Gerrit Cole, otro de los grandes brazos de MLB y con un salario cercano a US$36 millones, tampoco ha podido aportar durante 2026 la cantidad de entradas que los Yankees desearían.

Aquí el problema no necesariamente es calidad.

Es disponibilidad.

Un lanzador estrella puede tener todo el talento del mundo, pero si su brazo no le permite realizar 25 o 30 aperturas, la organización termina pagando millones por un recurso que solamente puede utilizar parcialmente.

¿Y Shohei Ohtani?

Shohei Ohtani demuestra el lado contrario.

Continúa siendo uno de los jugadores más extraordinarios de MLB. Su contrato también es gigantesco, aunque está estructurado de una manera muy particular porque una parte enorme del dinero será pagada en el futuro.

Por eso comparar simplemente su salario actual con el de otros jugadores puede resultar engañoso.

Deportivamente, Ohtani continúa justificando por qué recibió uno de los contratos más impresionantes en la historia del deporte.

¿Por qué está pasando esto?

No existe una sola explicación.

Las lesiones son probablemente el factor más importante. Una rodilla, un hombro, una espalda o un codo pueden cambiar completamente una temporada.

También está la edad. Muchos jugadores reciben sus grandes contratos después de haber demostrado durante años que pertenecen a la élite. Cuando finalmente consiguen el gran acuerdo, algunos ya están entrando en una etapa donde resulta más difícil mantener exactamente el mismo rendimiento.

Está también la presión.

Un jugador que gana US$5 millones puede atravesar un mes malo. Cuando alguien gana US$40 o US$60 millones, cada ponche aparece en televisión, cada mala semana genera titulares y cada derrota provoca preguntas sobre su contrato.

Y finalmente está la naturaleza del propio béisbol.

Un jugador que conectó 40 jonrones una temporada puede terminar con 25 la siguiente. Un lanzador dominante puede perder velocidad. Los rivales estudian sus debilidades y realizan ajustes constantemente.

El gran problema son las expectativas

Ahí está realmente la discusión.

Cuando un equipo entrega cientos de millones de dólares, no está pagando para recibir un jugador promedio.

Está pagando por una estrella.

Quiere jonrones, carreras impulsadas, victorias, entradas lanzadas, liderazgo y, finalmente, presencia en octubre.

Por eso Juan Soto puede seguir siendo excelente y aun así enfrentar cuestionamientos. Vladimir Guerrero Jr. puede continuar siendo una superestrella y tener una temporada por debajo de lo esperado. Judge puede ser dominante cuando juega y representar al mismo tiempo una preocupación cuando está lesionado.

Son situaciones completamente diferentes que no deberían colocarse bajo una misma etiqueta.

El análisis final

Las Grandes Ligas están viviendo una época de contratos que hace algunos años parecían imposibles. Ya hablamos normalmente de US$300, US$400, US$500 y hasta más de US$700 millones.

Pero existe algo que ningún gerente general puede comprar:

la garantía del rendimiento futuro.

El contrato compra los servicios del jugador. No compra sus próximos 40 jonrones.

Compra al lanzador. No garantiza que su brazo permanecerá saludable.

Compra una superestrella. No garantiza un campeonato.

Esa es precisamente una de las grandes historias que está dejando la temporada 2026. Algunos de los jugadores más caros continúan siendo excelentes; otros están produciendo por debajo de lo esperado y algunos simplemente no han podido mantenerse saludables.

Por eso, cuando termine la temporada, la evaluación más sencilla será también la más importante: ¿cuánto jugó, qué produjo, cuánto ayudó a ganar y dónde terminó su equipo?

Porque finalmente, en el béisbol, los millones impresionan cuando se firma el contrato, pero son los resultados dentro del terreno los que terminan justificándolo.

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