Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– El Padre Nuestro es la oración que Jesucristo enseñó a sus discípulos cuando le pidieron que les mostrara cómo rezar. La encontramos en los evangelios de Mateo 6:9-13 y Lucas 11:2-4. Para los católicos es la oración cristiana fundamental, porque resume nuestra relación con Dios y nuestras principales necesidades espirituales y humanas.
La oración del Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal. Amén.
Cuando decimos “Padre nuestro”, reconocemos que Dios es un Padre amoroso y que todos somos hermanos. Al pedir que venga su Reino y se haga su voluntad, expresamos nuestra confianza en sus caminos, incluso cuando no comprendemos lo que estamos viviendo.
El pan de cada día representa el alimento, la salud, el trabajo, la fe y cuanto necesitamos para vivir dignamente. Al pedir perdón, aceptamos también el compromiso de perdonar. Finalmente, suplicamos fortaleza para no caer en la tentación y protección frente al mal.
Rezamos el Padre Nuestro porque nos enseña a hablar con Dios con humildad, esperanza y confianza. No es una oración para repetir mecánicamente, sino una guía para vivir: pedimos pan y debemos compartirlo; pedimos perdón y tenemos que perdonar; pedimos paz y estamos llamados a construirla.
El Padre Nuestro no es solamente una oración para los momentos difíciles. Es una guía diaria para vivir como hijos de Dios y hermanos de los demás.
















