martes 8 de septiembre de 2026 15:14 pm
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Ramón Orlando: «No hay nadie más pa’ sustituirte»; José Zabala confirma su asistencia al concierto por sus 50 años de trayectoria

Hace un llamado a artistas, comunicadores y público: «Desde ahora hay que comenzar a tocar la tambora de la promoción».

El maestro celebrará medio siglo de música el próximo 23 de septiembre de 2026 en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, junto a más de 60 músicos nacionales e internacionales.

José Zabala, creador de contenido y editor de ZabalaAlDía.com, cuenta con una larga trayectoria vinculada a la comunidad dominicana de Nueva York, siguiendo y promoviendo su cultura, música y principales acontecimientos. Desde ese conocimiento de la diáspora y su conexión permanente con la República Dominicana nace su invitación a respaldar y celebrar los 50 años de trayectoria del maestro Ramón Orlando.

Un merengue convertido en oración por la República Dominicana

José Zabala propone que el concierto de los 50 años de Ramón Orlando sea también un momento de unidad y oración por la República Dominicana.

«Que entre piano, güira, tambora, acordeón y merengue oremos por el país, la salud, la educación, los deportes, nuestra gente, la paz, la seguridad, los jóvenes, el turismo, la música, el trabajo, nuestra diáspora y demás. Que el Estadio Olímpico lleno demuestre que también podemos pedirle a Dios por nuestro país mientras celebramos lo mejor de nuestra cultura», expresó José Zabala, creador de contenido.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– Si hay que buscar a alguien para sustituir a Ramón Orlando en la historia del merengue dominicano, mejor no perdamos el tiempo: «No hay nadie más». Y aprovechando el título de una de sus canciones más emblemáticas, José Zabala confirma desde ya su asistencia a la celebración de los 50 años de trayectoria artística del maestro, prevista para el próximo 23 de septiembre en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.

La gran velada «50 años Ramón Orlando y sus amigos» reunirá a más de 60 músicos nacionales e internacionales, convirtiendo el escenario en una celebración de una carrera que ha dejado una huella profunda en la música popular dominicana.

Ramón Orlando no ha sido solamente cantante, pianista, arreglista, compositor y director musical. Ha sido arquitecto de sonidos y generaciones. Hablar de la evolución del merengue obliga a pasar por su nombre, por sus arreglos, por su piano, por la historia de Cuco Valoy y Los Virtuosos, por La Orquesta Internacional, por 4.40 y por una colección de composiciones e interpretaciones que forman parte de la memoria musical dominicana.

Su aporte ayudó a cambiar la manera de arreglar, interpretar y sentir el merengue. Ramón Orlando encontró formas de hacerlo más sofisticado musicalmente sin quitarle pueblo, calle, baile ni dominicanidad.

Y por eso este concierto no puede llegar silenciosamente al 23 de septiembre.

¡Hay que comenzar desde ahora!

Artistas, músicos, comunicadores, influencers, empresarios, instituciones, dominicanos de la diáspora y amantes del merengue tienen una oportunidad extraordinaria para convertir sus redes sociales en una gran promoción colectiva. Una fotografía, un recuerdo, una canción, un video, una anécdota: cada quien puede contar qué significa Ramón Orlando para su generación.

El Olímpico tiene que estar lleno, lleno y lleno. No solamente por Ramón Orlando, sino por lo que representa: medio siglo de música dominicana y un homenaje en vida a uno de sus grandes protagonistas.

Un merengue convertido también en oración por la República Dominicana

José Zabala propone agregarle a esa noche un significado todavía mayor: que, sin alterar la esencia artística ni festiva del espectáculo, el encuentro pueda regalarle al país un momento de unidad y oración a ritmo de merengue.

«Que ese día oremos por la República Dominicana, por nuestra gente, por la música, por los artistas, por los jóvenes, por el turismo, por quienes trabajan la tierra, por nuestras exportaciones, por las organizaciones comunitarias y por los dominicanos de la diáspora que, con sus remesas y sacrificios, continúan conectados con su país. Que oremos por la paz, la seguridad y por una República Dominicana cada día mejor», es el mensaje de Zabala.

Imagínense por unos minutos el Estadio Olímpico unido bajo una misma intención. Más de 60 músicos, miles de dominicanos y el merengue sirviendo de puente para agradecer, celebrar y pedir por el país.

Sin discursos interminables. Sin quitarle alegría a la fiesta. Con piano, güira, tambora, saxofón y mucho merengue. Porque también se puede pedir por un país bailando y celebrando lo mejor de su cultura.

Y cuando Ramón Orlando se siente frente al piano y llegue el momento de escuchar «No hay nadie más», quizás el título encuentre esa noche un significado diferente.

Después de 50 años, el maestro todavía está ahí.

Creando. Tocando. Cantando. Arreglando. Dejando escuela.

Ramón Orlando no necesita que el 23 de septiembre comience su homenaje. El homenaje debe comenzar desde ahora.

Que los artistas comiencen a publicar. Que los músicos cuenten sus historias. Que los comunicadores hablen de su legado. Que la diáspora se conecte. Que las nuevas generaciones descubran quién es Ramón Orlando.

Y que cuando llegue la noche del 23 de septiembre y se enciendan las luces del Estadio Olímpico Félix Sánchez, el país pueda decirle al maestro, utilizando precisamente una de esas frases que convirtió en música:

Ramón Orlando, para sustituirte… «No hay nadie más».

Imagen ilustrativa creada con inteligencia artificial (IA) exclusivamente para acompañar este artículo. No es una fotografía real ni documenta una escena ocurrida durante el concierto o sus preparativos. Su uso es únicamente editorial e ilustrativo.

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