Los Tigres del Licey han convertido el trabajo desde la lomita en su sello distintivo, y la temporada 2026-27 de la Lidom no es la excepción. La novena azul presenta un balance inicial que combina un juego sin hit ni carrera en labor colectiva, una efectividad de 2.35 y 57 abanicados, cifras que confirman una tradición monticular que se ha estampado en los últimos calendarios del béisbol invernal dominicano ( Listín Diario).
Adonis Medina: de relevista a abridor estrella
La figura más encendida del cuerpo de lanzadores es Adonis Medina, un derecho de 31 años que pasó del bullpen a la rotación y respondió con una efectividad de 1.95 y un porcentaje de ponches de 20.7%. En el compromiso inaugural, dominó a los Leones del Escogido con cinco entradas de tres hits, una carrera limpia, nueve ponches y cero boletos, apoyado en su cutter y su sinker, y luego explicó que simplemente «trato de comandar mis picheos» ( De Último Minuto,
Pío Deportes).
Medina llega al torneo criollo tras un verano sobresaliente en México, donde se coronó campeón con los Toros de Tijuana y militó con los Pericos de Puebla, registrando 100 entradas trabajadas, 95 ponches, efectividad de 3.96 y el mejor ratio de ponches por boleto de la Liga Mexicana ( Licey.com, Primicias,
El Nacional).
Una rotación con profundidad y un bullpen hermético
El derecho Daniel Martínez también dejando huella en su primera apertura al abanicar cinco bateadores en cinco entradas limpias ante los Gigantes del Cibao. La rotación planeada para la segunda semana lo incluye junto a Luis Gil —Novato del Año 2024 de la Americana con los Yankees tras ir 15-7 y 3.50—, Vladimir Gutiérrez y el propio Medina ( El Vacilón).
Desde el relevismo, la efectividad es notable: no han permitido carrera en los dos compromisos más recientes, y el dirigente Gilbert Gómez ha rotado a diez lanzadores distintos en apenas dos días, distribuyendo la carga con inteligencia.
La tradición monticular de los 24 veces campeones
Esta hegemonía azul desde la lomita no es casual. Desde el calendario 2020-21, los felinos han liderado cuatro veces el departamento de efectividad (2021-22, 2022-23, 2024-25 y 2025-26), período en el que alcanzaron tres series finales con dos coronas. La llamada «Operación Candado» de la 2024-25 —con Jairo Ascencio, Wander Suero y Jean Carlos Mejía— dejó números de élite: 2.51 de efectividad, 1.07 de WHIP y .200 de promedio rival, aunque el Escogido frenó aquel intento de tricampeonato.
La historia reciente suma nombres como Misael Tamarez, Andrew Pérez, Carlos Vargas, Ulises Joaquín, Luis Frías, Oliver Ortega y Anderson Severino. Y en el panteón azul sobresalen César Valdez —más de 300 abanicados con la franela, doble ganador del Lanzador del Año y a la caza de la marca de 30 victorias y 318 ponches de la organización, tercera mejor marca histórica tras los 742 de Diomedes Olivo y los 430 de Pedro Borbón ( Periódico El Sol)— y Jairo Asencio, líder de todos los tiempos del certamen con 133 rescates y efectividad vitalicia de 2.32 en 291 entradas, aunque el club lo liberó en noviembre de 2025 (
El Nacional,
Licey.com).
¿Camino a otra serie final?
Con abridores en ritmo de dominio, un bullpen infranqueable y una cultura de pitcheo consolidada, el Licey tiene otra vez en sus lanzadores la base para pelear por su corona número 25. Si la efectividad colectiva continúa por esta ruta, los rivales del campeonato tendrían en el pitcheo azul su primer escollo, uno que ya se ha comprobado casi imposible de escalar.
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