El sistema comercial global está atravesando su peor momento en ocho décadas, según advirtió la Organización Mundial del Comercio (OMC) en su informe anual publicado este martes. La directora general, Ngozi Okonjo-Iweala, señaló que las normas comerciales multilaterales están siendo cuestionadas como nunca antes, lo que amenaza con reducir el PIB mundial en un 5% y las exportaciones en un 18.6% para 2050. Este escenario, descrito como el de «las perturbaciones más graves y sostenidas» desde la creación del sistema en 1948, podría tener repercusiones directas en el nivel de vida global.
El informe subraya que volver a políticas comerciales unilaterales tendría un costo económico enorme, especialmente en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, como la guerra en Oriente Medio liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Okonjo-Iweala advirtió que, desde el inicio de este conflicto, se ha observado un desafío sin precedentes a las instituciones que buscan mantener un comercio abierto, estable y predecible.
Uno de los principales impulsores de esta crisis es la política arancelaria agresiva del presidente estadounidense, Donald Trump, quien desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025 ha promovido una «cruzada arancelaria». Esta estrategia, combinada con la intervención creciente de los gobiernos en los mercados, ha debilitado la cooperación internacional y aumentado la incertidumbre en el comercio global.
Para República Dominicana, este contexto es especialmente relevante, ya que casi el 50% de sus exportaciones dependen del comercio con Estados Unidos. Cualquier alteración en las normas comerciales o el aumento de aranceles podría tener un impacto significativo en su economía, que ya enfrenta desafíos por la desaceleración del comercio mundial.
La OMC instó a los países a evitar el proteccionismo y a reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro para mitigar los efectos de esta crisis. Sin embargo, el informe deja claro que, si no se toman medidas urgentes, las consecuencias económicas podrían ser devastadoras a largo plazo, afectando no solo a las grandes potencias, sino también a las economías más vulnerables del mundo.
















