Un profesor de comunicación consultado para este análisis explicó: “La sociedad necesita periodistas capaces de investigar, contrastar fuentes y presentar hechos verificables. Cuando la información se convierte solamente en entretenimiento o propaganda, la democracia y la confianza pública comienzan a deteriorarse.”
Además, Luis Hidalgo y Raquel Nova advirtieron sobre el crecimiento de lo que algunos denominan “el periodismo silencioso”, una práctica donde ciertos comunicadores prefieren callar, evitar posiciones o no profundizar determinados temas por miedo a presiones, ataques digitales, pérdida de audiencia o consecuencias profesionales. Ambos consideran que este silencio también afecta la credibilidad del periodismo, ya que muchos ciudadanos esperan que los comunicadores informen y orienten con valentía y responsabilidad en momentos importantes para la sociedad.
Por José Zabala, creador de contenido.
New York.– Los expertos en comunicación Luis Hidalgo y Raquel Nova coinciden en que el debate sobre el periodismo moderno y los comunicadores se ha convertido en uno de los temas más sensibles y discutidos de la sociedad actual.
En tiempos donde las redes sociales, los algoritmos y la lucha constante por la audiencia dominan gran parte de la comunicación, ambos expertos consideran que muchos ciudadanos se preguntan si todavía existe un periodismo verdaderamente independiente, ético y comprometido con la verdad.
Luis Hidalgo y Raquel Nova también coincidieron en que hoy conviven tres grandes corrientes dentro del ecosistema mediático: el periodista profesional y ético, el comunicador amarillista y el propagandista político o ideológico. Aunque en ocasiones puedan parecer similares ante el público, entienden que sus objetivos, métodos y responsabilidades son completamente distintos.
Según ambos expertos, el periodista profesional tiene como misión principal informar con veracidad, equilibrio y responsabilidad. Explican que su trabajo debe basarse en documentos, testimonios, fuentes verificadas y hechos comprobables. Consideran además que este tipo de periodismo busca orientar a la sociedad sin manipular emociones ni alterar la realidad, separando claramente la información de la opinión personal.
Por otro lado, Luis Hidalgo y Raquel Nova sostienen que el periodismo amarillista se caracteriza por el sensacionalismo. Señalan que utiliza titulares exagerados, dramatización emocional y lenguaje impactante para atraer atención, generar clics, aumentar audiencia o provocar reacciones virales. Aunque muchas veces parte de hechos reales, consideran que suele amplificar elementos negativos, emocionales o polémicos para convertir la información en espectáculo.
Mientras tanto, ambos expertos entienden que los propagandistas suelen responder a intereses ideológicos, económicos o políticos específicos. Explican que este tipo de comunicación está orientada a defender determinadas agendas, promover narrativas favorables o desacreditar posiciones contrarias.
Luis Hidalgo y Raquel Nova consideran que uno de los mayores problemas actuales no es solamente la existencia de estas corrientes, sino la dificultad que enfrenta el ciudadano común para distinguir entre información objetiva, opinión manipulada y contenido diseñado estratégicamente para influir emocionalmente.
Ambos expertos también señalaron que otro aspecto preocupante es el debilitamiento de la credibilidad de ciertos medios tradicionales. Entienden que parte de la población percibe parcialidad, silencios selectivos o coberturas desequilibradas sobre determinados temas. Sin embargo, advierten igualmente sobre el riesgo creciente de desinformación proveniente de plataformas digitales sin controles editoriales.
Para ambos analistas, el verdadero desafío del periodismo moderno es recuperar la confianza pública en una época marcada por la polarización, la desinformación y la batalla constante por controlar la narrativa social.
Los expertos también entienden que el exceso de contenido polarizante está generando ansiedad colectiva, división social y agotamiento emocional en las audiencias, especialmente cuando muchas personas sienten que ya no pueden confiar plenamente en ninguna fuente informativa.
Finalmente, Luis Hidalgo y Raquel Nova coincidieron en que la transformación tecnológica, el poder de las redes sociales y la presión económica sobre los medios han cambiado profundamente la manera en que se produce y consume la información. Señalan que hoy más que nunca el público enfrenta el reto de desarrollar pensamiento crítico, verificar fuentes y diferenciar entre información responsable y contenido manipulado.
Según ambos expertos, el periodismo continúa siendo una pieza fundamental para la democracia. Sin embargo, consideran que su credibilidad dependerá de su capacidad de mantener independencia, ética y compromiso con la verdad dentro de un escenario cada vez más complejo y polarizado.
José Zabala, creador de contenido.
















