La inteligencia artificial continúa abriendo nuevas posibilidades en el campo de la medicina, especialmente en el diagnóstico de enfermedades complejas.
Una investigación desarrollada por Microsoft y publicada en la revista científica Science evaluó un sistema capaz de analizar casos clínicos mediante un procedimiento que se asemeja al razonamiento médico.
Los resultados fueron divulgados el jueves 22 de octubre y representan una nueva línea de investigación sobre el uso de la tecnología en los hospitales.
Un sistema que investiga paso a paso
A diferencia de algunas herramientas que analizan toda la información disponible simultáneamente, el nuevo sistema realiza una evaluación progresiva.
Primero examina los antecedentes del paciente, después considera los síntomas, determina qué pruebas podrían resultar útiles y actualiza sus hipótesis conforme recibe nueva información.
El sistema utiliza un mecanismo de coordinación entre diferentes agentes de inteligencia artificial que simulan funciones especializadas.
Resultados que llaman la atención
Durante las pruebas, los investigadores utilizaron más de 300 casos médicos poco frecuentes y especialmente difíciles.
En ese entorno experimental, el sistema consiguió una precisión diagnóstica superior al doble de la obtenida por médicos generales que utilizaron libros de consulta e internet para resolver los casos.
Los investigadores también encontraron que las evaluaciones diseñadas por la inteligencia artificial podían tener menores costos.
¿Podría reemplazar a los médicos?
Los resultados no significan que la inteligencia artificial esté preparada para sustituir a los profesionales sanitarios.
El estudio se realizó bajo condiciones de evaluación y todavía será necesario comprobar cómo funciona la herramienta con pacientes reales.
Microsoft anunció planes para colaborar con un centro médico de Boston en nuevas pruebas relacionadas con la clasificación de pacientes en servicios de emergencia.
Una herramienta para mejorar la atención
El objetivo de este tipo de tecnología es ayudar a los médicos a tomar decisiones mejor informadas, identificar enfermedades difíciles y utilizar los recursos de manera más eficiente.
Su implementación deberá acompañarse de supervisión profesional, protección de datos personales y evaluaciones rigurosas de seguridad.
















