lunes 7 de septiembre de 2026 12:40 pm
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«Reflujo gastroesofágico: ¿Cuándo los medicamentos no son la solución definitiva?»

El reflujo gastroesofágico (ERGE) es una de las enfermedades digestivas más frecuentes del siglo XXI, afectando aproximadamente a uno de cada cinco adultos en países occidentales. Millones de personas han normalizado sus síntomas, como el ardor, la regurgitación, la tos nocturna o la dificultad para tragar, adaptando su vida cotidiana para convivir con estas molestias. Sin embargo, acostumbrarse al reflujo no significa que sea normal. Engels Lazala Almánzar, cirujano general de Cedimat, explica que esta condición puede tener consecuencias graves si no se trata adecuadamente.


Reflujo vs. acidez: No son lo mismo

Aunque muchas personas asocian el reflujo con la acidez, la realidad es que la sensación de ardor es solo una de sus muchas manifestaciones. El reflujo también puede causar:

  • Regurgitación (sensación de que los alimentos regresan a la garganta).
  • Tos crónica.
  • Ronquera o carraspera.
  • Dificultad para tragar.
  • Dolor torácico.

Algunos pacientes pueden padecer estos síntomas durante años sin identificar su verdadero origen, lo que puede llevar a complicaciones más serias.


El mecanismo del reflujo: Más que un problema de ácido

El reflujo gastroesofágico ocurre cuando el mecanismo antirreflujo entre el esófago y el estómago pierde eficacia. Este mecanismo incluye:

  • El esfínter esofágico inferior.
  • El diafragma.
  • La anatomía de la unión esofagogástrica.

Cuando este sistema falla, el contenido del estómago regresa al esófago, causando los síntomas típicos. En muchos casos, existe además una hernia hiatal, donde una parte del estómago asciende a través del diafragma, alterando aún más la barrera antirreflujo. Esto demuestra que el reflujo no es solo un problema de ácido, sino que también puede tener un componente mecánico.


Medicamentos: ¿Una solución temporal?

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y otros medicamentos que reducen la producción de ácido han revolucionado el tratamiento del reflujo. Estos fármacos son eficaces para:

  • Disminuir los síntomas.
  • Permitir la cicatrización de las lesiones en el esófago.

Sin embargo, no solucionan el problema de fondo:

  • No reparan una hernia hiatal.
  • No reconstruyen una barrera antirreflujo dañada.

Esto explica por qué muchos pacientes dependen de los medicamentos de por vida y experimentan un retorno de los síntomas poco después de suspenderlos. También aclara por qué algunos continúan sufriendo regurgitación, incluso cuando la producción de ácido está bajo control.


La cirugía antirreflujo: Una solución duradera

Cuando los medicamentos no son suficientes, la cirugía antirreflujo puede ser una opción efectiva. Esta intervención busca:

  • Restaurar el mecanismo antirreflujo.
  • Corregir una hernia hiatal (si existe).

En la actualidad, la cirugía se realiza mediante laparoscopia, un procedimiento mínimamente invasivo que ofrece:

  • Pequeñas incisiones.
  • Menos dolor postoperatorio.
  • Hospitalizaciones cortas.
  • Recuperación más rápida.

El objetivo de la cirugía no es reducir la producción de ácido, sino impedir que el contenido del estómago ascienda al esófago, restaurando la barrera natural. Según estudios de la Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons, aproximadamente el 80% de los pacientes tratados quirúrgicamente mantienen el control de sus síntomas a largo plazo.

Aunque la cirugía reduce la necesidad de medicamentos, algunos pacientes pueden volver a necesitarlos con el tiempo.


¿Quién es candidato para la cirugía?

No todos los pacientes con reflujo son candidatos ideales para la cirugía. El éxito del procedimiento depende de una selección adecuada. Antes de considerar la cirugía, es fundamental:

  1. Confirmar el diagnóstico de ERGE.
  2. Identificar el mecanismo del reflujo (si hay hernia hiatal, disfunción del esfínter, etc.).

Para esto, se utilizan pruebas como:

  • Endoscopia.
  • pH-metría o pH-impedanciometría (para medir la exposición del esófago al reflujo).
  • Manometría esofágica (para evaluar la función del esfínter).

Riesgos de no tratar el reflujo: Más que molestias

Ignorar el reflujo gastroesofágico puede tener consecuencias graves, como:

  • Esofagitis (inflamación del esófago).
  • Ulceraciones.
  • Estenosis esofágica (estrechamiento del esófago).
  • Esófago de Barrett: Una transformación del revestimiento del esófago que aumenta el riesgo de cáncer de esófago. Se estima que entre el 5% y el 15% de los pacientes con ERGE desarrollan esta condición.

Conclusión: No normalices el reflujo

El reflujo gastroesofágico no es una condición que deba aceptarse como parte de la vida cotidiana. Si los medicamentos no controlan los síntomas o si estos reaparecen al suspenderlos, es importante consultar a un especialista. La cirugía antirreflujo puede ser una solución efectiva y duradera para muchos pacientes, pero solo si se selecciona correctamente. Además, no tratar el reflujo puede llevar a complicaciones serias, incluyendo un mayor riesgo de cáncer de esófago. No dejes que el reflujo limite tu calidad de vida.

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