miércoles 15 de julio de 2026 18:30 pm
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Descubre los enemigos ocultos de tu señal WiFi y cómo evitarlos

El WiFi se ha convertido en una tecnología esencial en nuestra vida cotidiana, pero su funcionamiento puede verse afectado por una serie de factores inesperados que actúan como verdaderos «enemigos ocultos» de la señal. Aunque a menudo culpamos a la velocidad de internet o al proveedor de servicios, en muchas ocasiones el problema está en objetos o situaciones cotidianas que ni siquiera sospechamos. Alex Hills, pionero en el desarrollo de redes WiFi y autor del libro «Wi-Fi y los chicos malos de la radio», fue uno de los primeros en identificar estos obstáculos invisibles que pueden arruinar nuestra conexión.

Uno de los culpables más sorprendentes es el microondas. Durante años, los astrónomos en Australia se desconcertaron por misteriosas señales de radio que interferían con sus telescopios. Tras una larga investigación, descubrieron que el origen del problema estaba en el microondas de la oficina, que emitía ráfagas de energía cada vez que alguien calentaba su almuerzo. Esto ocurre porque el WiFi y los microondas operan en la misma banda de frecuencia de 2.4 GHz, una de las más utilizadas para redes inalámbricas y dispositivos Bluetooth. Aunque los microondas modernos están mejor blindados, los modelos antiguos o mal cerrados pueden filtar ondas que interfieren con la señal WiFi. Hills señala que este es uno de los problemas más comunes de interferencia, aunque hoy en día es menos frecuente gracias a los avances tecnológicos y a la posibilidad de usar la banda de 5 GHz, que es menos susceptible a estas interferencias.

Otro enemigo inesperado es el acuario. El agua, especialmente en grandes cantidades, absorbe las ondas de radio que transmite el WiFi. Las moléculas de agua actúan como pequeños imanes que debilitan la señal, creando lo que Hills denomina «efecto sombra». Si tienes una pecera entre tu router y el dispositivo que estás usando, es probable que la conexión se vea seriamente afectada. Este mismo efecto ocurre con paredes gruesas de ladrillo o hormigón, que pueden bloquear o debilitar la señal. Para solucionarlo, Hills recomienda colocar el router en el centro de la casa y a la mayor altura posible, evitando obstáculos en la línea directa entre el router y el dispositivo. Si esto no es suficiente, una red en malla (mesh) o un extensor de WiFi pueden ayudar a distribuir la señal de manera más eficiente.

Los espejos y superficies reflectantes también pueden ser un problema. Las ondas de radio, al igual que la luz, rebotan en superficies planas y metálicas, como espejos, televisores o paredes con láminas metálicas. Esto puede causar interferencias y crear zonas sin cobertura en el hogar. Si notas que hay áreas donde la señal es débil, revisa si hay algún espejo o superficie reflectante en el camino directo entre el router y el dispositivo. Una solución sencilla es reubicar estos objetos o utilizar un extensor de WiFi para compensar la pérdida de señal.

Incluso el clima extremo puede afectar tu conexión. Aunque la lluvia no suele ser un problema para el WiFi en interiores, las nevadas intensas pueden dañar la infraestructura que abastece a tu hogar, como cables o antenas parabólicas, especialmente si estás utilizando una conexión por satélite. El calor extremo también puede causar problemas, ya que el aumento en el uso de la red (por ejemplo, cuando todos en casa están viendo videos al mismo tiempo) puede saturar el ancho de banda. Hills, quien actualmente trabaja en Alaska conectando comunidades remotas, sabe bien que, en casos extremos, incluso hay que limpiar la nieve de las antenas parabólicas con una pala para recuperar la señal.

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