jueves 15 de octubre de 2026 21:48 pm
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Escuchar el Jurásico: la ciencia reconstruye el paisaje sonoro de hace 165 millones de años y halla la prueba más antigua de ultrasonidos

Si Hollywood nos enseñó a imaginar bosques jurásicos con rugidos de dinosaurios y pisadas sísmicas, la ciencia acaba de corregir el guion. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reconstruyó el paisaje sonoro del Jurásico Medio — de hace unos 165 millones de años — y el resultado es una sinfonía sorprendentemente sutil: tonos puros y comunicación por ultrasonidos protagonizada por insectos, ancestros de los grillos y saltamontes actuales. (Levante)

El trabajo se apoyó en 20 alas fosilizadas de nueve especies de ensíferos halladas en la formación Jiulongshan, en Mongolia Interior, China. Las alas de estos insectos funcionan como instrumentos musicales fosilizados: la estridulación — el frotamiento de un ala contra otra — deja firmas morfológicas precisas en las nervaduras que los investigadores supieron descifrar.

Para traducir esas «partituras» jurásicas, el equipo usó un enfoque multidisciplinario: vibrometría láser en especies vivas para entender los patrones de resonancia, modelos biomecánicos para replicar el movimiento de los insectos extintos y sistemas de machine learning para estimar las tasas de llamada y los ritmos de cada especie. (Techno-Science)

Sigmaboilus peregrinus: el primer usuario del ultrasonido
La gran revelación quedó escondida en las alas de la Sigmaboilus peregrinus. Los modelos acústicos demostraron que esta especie extinta se comunicaba con frecuencias superiores a los 20 kHz — la estimación más alta fue de 20.5 kHz —, es decir, en el rango ultrasónico. Hasta ahora, los murciélagos y su ecolocalización eran los protagonistas de la evolución de las altas frecuencias; esta prueba adelanta la comunicación ultrasónica animal a pleno rendimiento hace 165 millones de años, unos 100 millones de años antes de los primeros murciélagos conocidos. (NVI Noticias)

El resto del bosque no guardaba silencio: las demás especies emitían cantos musicales de tonos puros, mayormente en torno a los 5 kHz — comparable a grillos actuales y perfectamente audible para humanos —, con cada especie ocupando una «banda de frecuencia» distinta para evitar solapamientos, una partición de nichos acústicos muy similar a la de las selvas tropicales de hoy. La ventaja evolutiva del ultrasonido: señales direccionales que se atenúan rápido, ideales para cortejar sin ser interceptado por depredadores. (Gizmodo)

Hashtags: #Jurásico #Paleontología #Ultrasonidos #Ciencia #PNAS

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