lunes 10 de agosto de 2026 17:19 pm
Search
[gtranslate]

La Parada Nacional Dominicana merece una mejor narrativa: muchas entrevistas y poca historia, cultura e identidad para contar al televidente la realidad del evento.  “Que pena, cuando los talentos o conductores se creen las estrellas del evento”

La transmisión del 44.º aniversario dejó una reflexión para los medios dominicanos: un evento de esta dimensión no puede reducirse a entrevistar repetidamente a las mismas personalidades.

Una transmisión insípida, sin la narrativa que exige un evento de esta magnitud, termina perjudicando al propio medio que dedica cinco o más horas de programación, recursos y personal a su cobertura. Si el televidente encuentra entrevistas repetitivas, poca explicación histórica y cultural, y hasta carrozas que pasan prácticamente ignoradas, puede perder el interés y cambiar de canal, afectando potencialmente la audiencia y el rendimiento de toda esa inversión. Los números de audiencia, cuando estén disponibles, serán la mejor medida para evaluar ese impacto. No basta con colocar cámaras frente al desfile: hay que saber narrarlo, interpretarlo y convertir cada imagen en una historia que mantenga al público conectado.

Porque cuando una cámara transmite la Parada Nacional Dominicana, no está mostrando simplemente una fiesta en Nueva York. Está contando la historia de un pueblo, una cultura y una diáspora. Y esa historia merece ser bien narrada.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– La celebración del 44.º aniversario de la Parada Nacional Dominicana volvió a demostrar la extraordinaria fuerza cultural de nuestra comunidad en Nueva York. Sin embargo, su cobertura por parte de algunos medios y presentadores dominicanos dejó una deuda importante: faltó contar la verdadera historia que caminaba por la avenida.

Una transmisión de esta naturaleza no debería parecer un programa de entrevistas realizado en medio de un desfile. Se dedicó demasiado tiempo a conversar con figuras conocidas y muy poco a explicar al público qué estaba viendo, qué significa cada expresión cultural y por qué la Parada Nacional Dominicana tiene tanta importancia histórica para la diáspora.

Cuando aparece un Diablo Cojuelo, el televidente merece conocer su historia y su significado dentro del carnaval dominicano. Cuando pasa Roba la Gallina, existe una tradición popular que explicar. Lo mismo ocurre con las comparsas, los trajes, la música, las provincias representadas y otras expresiones que convierten el desfile en una exposición viva de nuestra cultura.

Lo mismo debe ocurrir cuando pasa la carroza de una empresa o institución. El narrador debería explicar quién la presenta, qué representa su diseño, por qué utiliza determinados colores y elementos, quiénes son las personas que la acompañan y cuál ha sido el vínculo de esa organización con la comunidad dominicana. Una carroza no debe aparecer simplemente unos segundos en pantalla mientras continúa una entrevista: también forma parte de la historia visual del desfile y representa el aporte empresarial, institucional, cultural o comunitario de quienes participan.

También faltó una narrativa más amplia sobre nuestra propia presencia en Nueva York: quiénes somos, cuántos somos, qué celebramos, cómo creció la comunidad dominicana y cuál ha sido su aporte a esta ciudad. El televidente merece conocer qué representan Washington Heights e Inwood, El Bronx, Brooklyn, Queens y otras zonas de Nueva York dentro de la evolución de nuestra diáspora; cómo las nuevas generaciones nacidas en Estados Unidos mantienen las raíces de sus padres y abuelos; y por qué gobernadores, alcaldes, congresistas, senadores y otras autoridades electas participan en una celebración dominicana de esta magnitud. Todo eso también forma parte de la historia que debe contar una buena transmisión.

Las grandes cadenas radicadas en los Estados Unidos que transmiten desfiles y acontecimientos culturales utilizan las entrevistas como complemento, no como protagonistas permanentes. Sus narradores estudian previamente el evento, identifican las delegaciones, explican lo que aparece en pantalla, aportan contexto histórico y permiten que las propias imágenes cuenten buena parte de la historia. Ese debería ser también nuestro objetivo.

La crítica no busca disminuir el trabajo de ningún comunicador ni desconocer el esfuerzo realizado durante largas horas de transmisión. Busca que mejoremos. Nuestros presentadores necesitan llegar más documentados y actualizados sobre la historia del desfile, sus personajes tradicionales, organizaciones, carrozas, comparsas y el significado cultural de aquello que están narrando.

Después de 44 años, la Parada Nacional Dominicana posee suficiente historia para contarla con profundidad. No necesitamos solamente saber quién está desfilando; necesitamos explicar por qué desfila, qué representa y qué parte de nuestra historia lleva consigo.

Vistas: 1

Suscríbete para que recibas a tu Email las Noticias de Hoy calienticas...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

nueve + 8 =

MÁS NOTICIAS