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¿Por qué el gato caza al ratón, pero muchas veces no se lo come?


En los apartamentos de Nueva York, tener un gato puede parecer más práctico que tener un perro. Pero confiarle el control de una plaga es esperar demasiado de una mascota y dejar sin resolver el problema del edificio.

Por José Zabala, creador de contenido

Nueva York.– Existe una imagen muy arraigada: se adopta un gato, aparece un ratón y el felino se encarga del asunto. En la vida real, la historia no siempre termina así. Algunos gatos cazan y comen su presa; otros la matan, juegan con ella o la dejan. Eso no significa necesariamente que hayan perdido el instinto.

Una especialista en conducta felina de la organización británica Cats Protection explica que el impulso de cazar y el hambre son cosas distintas: un gato puede perseguir una presa aunque ya esté alimentado. Por eso, que no se la coma no demuestra que no sepa cazar. Y que la cace tampoco significa que pueda acabar con todos los ratones de un apartamento o de un edificio.

Un gato no es un exterminador

La diferencia entre ratones y ratas también importa. En Nueva York, la gente suele usar ambas palabras para cualquier roedor, pero las ratas urbanas pueden ser mucho más grandes. Un estudio realizado en una instalación de manejo de residuos de la ciudad registró 306 videos de ratas y gatos: observó 20 episodios de acecho y solo tres intentos de depredación. Las ratas tendían a desplazarse hacia refugios; seguían presentes en el lugar. Los investigadores advirtieron que ver menos ratas a la vista no necesariamente significa que la población haya desaparecido. El estudio observó ratas en un solo entorno; no prueba cómo actuará cada gato frente a los ratones de cada apartamento.

Así que decir que “los gatos ya no se comen los ratones” puede ser engañoso. No todos cazan igual, no todos comen lo que atrapan y no todos tienen acceso a roedores. Muchos gatos de apartamento reciben alimento, viven dentro de la vivienda y quizá nunca se encuentren con un ratón. La conducta varía; el mito es pensar que cualquier gato resolverá una infestación.

La responsabilidad también es del edificio

Para quien vive en un apartamento, un gato puede parecer una opción más cómoda que un perro: no necesita salir a caminar varias veces al día y se adapta a muchos hogares. Pero se debe adoptar por el vínculo y el compromiso de cuidarlo, no como sustituto de la administración, el mantenimiento o el control profesional de plagas.

El Departamento de Salud de Nueva York recomienda informar al propietario o administrador sobre huecos, grietas, fugas de agua y desorden en áreas comunes; guardar la comida en recipientes cerrados y sacar la basura diariamente. Para los dueños y administradores de edificios, la ciudad señala la reparación de aberturas, el manejo adecuado de residuos y la contratación de profesionales de control de plagas.

La preocupación no es solo estética. El Departamento de Salud advierte que las partes de cucarachas y ratones, junto con sus excrementos, pueden afectar la calidad del aire interior y provocar reacciones alérgicas o ataques de asma.

El gato puede ser un gran compañero y, en ocasiones, cazar un ratón. Pero no debe cargar con una responsabilidad que corresponde a la prevención y al mantenimiento del edificio. Si hay señales de roedores, la solución empieza por cerrar las entradas, proteger los alimentos, manejar bien la basura y pedir control de plagas. Adoptar un gato esperando que haga ese trabajo no elimina el problema; apenas lo convierte en una expectativa injusta para el animal.

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