La diversidad de tallas, tonos de piel y edades debe ocupar un lugar visible en las vitrinas.
Por José Zabala, creador de contenido
Nueva York.– Un hombre con abdomen prominente busca una camisa. Una mujer de talla grande quiere un vestido elegante. Una persona mayor desea renovar su ropa. Sin embargo, al mirar algunas vitrinas, encuentran figuras jóvenes, estilizadas y sin una curva fuera del molde. La pregunta surge naturalmente: ¿por qué quienes compran la ropa no siempre se parecen a los maniquíes que la exhiben?
El problema merece una crítica social. Una vitrina presenta prendas, pero también comunica quién parece tener un lugar dentro de la moda. Cuando repite un solo tipo de cuerpo, puede transmitir que la elegancia pertenece a determinadas medidas.
La delgadez como modelo de belleza
Los investigadores Eric Robinson y Paul Aveyard, de las universidades de Liverpool y Oxford, estudiaron 58 maniquíes en 17 tiendas de dos ciudades inglesas. Su investigación, publicada en 2017, encontró que los 32 maniquíes femeninos evaluados representaban visualmente cuerpos de bajo peso. Entre los masculinos, la proporción fue de aproximadamente un 8 %. Utilizaron escalas visuales, porque las tiendas no autorizaron mediciones directas; sus resultados no describen todas las tiendas del mundo. (link.springer.com)
Los autores plantearon que la diferencia podía reflejar la idealización cultural de la delgadez femenina. Su evaluación ayuda a entender que la elección del maniquí no es completamente neutral: puede reforzar expectativas sobre cómo debería verse una mujer.
Como interpretación editorial, parte del problema está en la persistencia de una estética aspiracional: mostrar un cuerpo idealizado para hacer deseable el producto. Esa estrategia merece revisión cuando aleja la exhibición de las personas que realmente compran.
Además, la responsabilidad corresponde tanto a diseñadores como a marcas, fabricantes de maniquíes y responsables de las vitrinas.
El color de piel también cuenta
Conviene distinguir un maniquí blanco abstracto, sin rasgos humanos definidos, de una figura realista que representa exclusivamente piel clara. El color blanco, por sí solo, no demuestra una intención discriminatoria. Sin embargo, cuando una tienda utiliza figuras humanas realistas, resulta razonable preguntarse qué personas aparecen y cuáles quedan ausentes.
Lexy Onofrio, entonces vicepresidenta de estrategia de marca y creatividad de Lane Bryant, explicó en una entrevista publicada por Retail TouchPoints que sus clientas tenían diferentes formas, edades, tallas y orígenes, y que era fundamental que se sintieran representadas dentro de la tienda. La empresa incorporó maniquíes con distintos tonos de piel. Es una opinión profesional publicada, acompañada de una aplicación concreta. (retailtouchpoints.com)
Las personas mayores también compran y quieren verse bien
La edad no determina una sola talla: existen personas mayores delgadas, robustas y con distintas proporciones. Tampoco corresponde afirmar, sin evidencia, que la mayoría tiene obesidad. Un informe estadounidense basado en datos de 2021–2023 estimó su prevalencia en 38,9 % entre adultos de 60 años o más. Esa cifra tampoco mide todas las formas corporales ni describe a la población dominicana. (cdc.gov)
La reclamación es más amplia: representar también cuerpos maduros, cinturas diferentes y necesidades de comodidad. Una persona no pierde su derecho a vestir con estilo porque envejezca.
Cómo corregir la distancia entre la vitrina y la realidad
Las tiendas pueden combinar maniquíes delgados, medianos y de tallas grandes; incorporar hombres con abdomen, mujeres con distintas proporciones y figuras de piel oscura; y consultar a clientes de diferentes edades.
La representación debe acompañarse de prendas disponibles en esas tallas, buen ajuste y atención respetuosa. Un maniquí diverso sirve de poco si la ropa que lleva no puede comprarse.
La inclusión también tiene respaldo comercial: una investigación publicada en 2026 encontró, mediante siete estudios, que combinar maniquíes de distintas tallas mejoraba las actitudes hacia las marcas y la disposición a pagar frente a exhibiciones de un solo tipo corporal. El trabajo se concentró principalmente en ropa femenina y no garantiza mayores ventas en cualquier tienda. (link.springer.com)
La vitrina puede abrir espacio a la diversidad cotidiana. La pancita, la piel oscura y las huellas de la edad también merecen vestirse con elegancia y aparecer frente al público.
















