El proyecto en marcha
Un equipo internacional dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, inició una nueva fase de investigaciones en la Formación Durupınar, la estructura alargada del este de Turquía situada a unos 29 kilómetros al sur del monte Ararat, cuyo parecido con una embarcación alimenta desde hace décadas la hipótesis de que podría ser el Arca de Noé. La campaña, con autorización oficial del gobierno turco y apoyo de la organización estadounidense Noah’s Ark Scans, reunió a unos 20 científicos y estudiantes de cinco países durante unos 90 días de trabajo de campo en el distrito de Doğubayazıt, provincia de Ağrı.
Los trabajos incluyen perforaciones para extraer testigos de suelo y roca —con muestras obtenidas a profundidades de hasta 18 metros—, escaneos con radar de penetración terrestre que alcanzaron capas de hasta 70 metros, tomografía de resistividad eléctrica, LiDAR, mapeo y análisis químico. Según la universidad, se recolectaron 366 testigos y muestras de suelo, y los reportes de campaña hablan de cerca de 1,000 muestras en unas 150 ubicaciones, dentro y fuera de la formación.
Los hallazgos preliminares
Los investigadores han reportado anomalías en las imágenes del subsuelo con patrones de bordes relativamente regulares que se intersecan en ángulos rectos, interpretados como posibles espacios o divisiones estructurales. La perforación, además, encontró una capa excepcionalmente dura a unos 4-5 metros de profundidad que rompió una broca — interpretada provisionalmente por el equipo como posible madera petrificada, aunque sin confirmación — y capas ricas en materia orgánica. Los análisis preliminares también detectaron alrededor de un 40 % más de carbono en las muestras del interior de la formación que en las del exterior.
Sin embargo, ninguna de estas señales constituye por sí misma evidencia de una estructura construida por seres humanos: los materiales extraídos serán examinados en laboratorio durante el invierno —Atila estima resultados más claros en dos o tres meses— y la universidad prevé divulgar los resultados y un informe completo durante 2027.
El escepticismo científico
La estructura fue identificada en fotografías aéreas en 1959 y mide cerca de 157 metros de longitud, dimensión que sus defensores relacionan con las medidas del relato del Génesis. No obstante, la semejanza de tamaño y forma no demuestra su origen artificial. La interpretación predominante entre los geólogos considera que Durupınar es una formación natural producida por procesos geológicos y erosivos, como concluyó el estudio de Lorence Collins y David Fasold publicado en 1996. Deutsche Welle señaló el 1 de octubre de 2026 que los hallazgos preliminares no habían desplazado la explicación geológica, y observadores del propio proyecto advierten que la descripción universitaria es más cautious que la publicidad de Noah’s Ark Scans. Para sostener la hipótesis del arca sería necesario encontrar evidencia material verificable, establecer su antigüedad y someter los resultados a evaluación científica independiente.















